Una travesía de ensueño en El Soplao

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Una cueva que crece: el Sistema de los Cuatro Valles ‘más uno. Cueva del Torno

Durante más de veinte años la Expedición Británica a Matienzo (originalmente formada por espeleólogos del MUSS -Manchester University Speleological Society-) ha explorado las cavidades del polje de Matienzo. En la actualidad, el listado de cavidades reseñadas contiene más de 3000 entradas entre cuevas, simas, pequeños agujeros y desobstrucciones, de las cuales muchas tienen su exploración en curso. Esta abrumadora cantidad es el producto de largas estancias en verano, primavera y otras ocasionales protagonizadas por grupos muy numerosos de espeleólogos que se reparten las muchas tareas que hay siempre. No cabe duda de la capacidad de organización, del tesón y de la maestría de estos espeleólogos. De hecho algunos de ellos están tan integrados en el valle de Matienzo que lo han adoptado como residencia. De entre todo este cúmulo de cuevas destaca por su mayor desarrollo el Sistema de los Cuatro Valles.

El Sistema de los Cuatro Valles es una de las grandes cuevas de España. Actualmente ronda los 50 kilómetros de desarrollo. En su interior podemos encontrar numerosos ríos, salas, amplias galerías, formaciones variadas y lugares exquisitos por recorrer. El sistema puede dividirse en cuatro sectores: el de ‘Cueva Riaño’ con una entrada, ‘La Hoyuca’ con cinco, el ‘Carcavuezo’ con una y ‘Llueva’ con otra. La resurgencia de Los Boyones en Secadura no es penetrable pero esta unida hidrológicamente al sistema. En las exploraciones de las últimas temporadas, la Cueva del Torno, en Fresnedo, ha sido prácticamente unida al sistema (a falta de pasar una obstrucción de bloques de unos 20 metros) lo que hace que el sistema, en conjunto, se extienda por cinco valles distintos. Esto le confiere un carácter especial debido a la complejidad y extensión de su red hidrológica.

Durante el invierno pasado  nuestro grupo de espeleólogos se planteo conocer la Cueva del Torno. La entrada esta muy cerca de la carretera que une Solórzano con Matienzo y Riaño: justo en la curva que hace esta carretera girando 180º hacia el norte donde se toma a la izquierda una pista asfaltada hasta una vaguada, a escasos 100 metros de una casa habitada. Después de pasar el cierre de la valla, a la derecha, se asciende la pendiente, junto al vallado, por el prado hasta cerca del límite superior. Unos montones de piedras llaman la atención. La boca, de 50x70 centímetros, se abre en el prado. Desde el coche se tardan unos cinco minutos en llegar.

Recorrido
El pasado 14 de diciembre de 2008 nos animamos a ir a la cueva. Nos cuesta encontrar la boca por primera vez. La entrada de la cavidad es una zorrera ramposa en la que, con cierta habilidad, se puede uno colar sin sentarse en el suelo embarrado. Enseguida la galería toma tamaño humano y se transforma en muchas galerías formando una red laberíntica. Después de varios ensayos y errores localizamos la continuación sopladora por un agujero en el fondo de un pocete. Un galería meandrosa con distintos tipos de avance (arrastrado, en oposición, de perfil...) nos conduce a otra zona laberíntica que en el plano llaman Tigger Series. Al cabo de un rato de dar vueltas en esa zona, comprobando las interconexiones y poniendo hitos para evitar despistes, optamos por seguir la galería más ancha en la que, además, hay corriente de aire templado. Un paso estrecho por unos tubos que nos suben hasta el techo de la galería marcan la continuación. Así se llega hasta un amplio meandro por el que continuamos sin hacer caso a varios aportes y desviaciones.

El meandro conlleva un entretenido recorrido que incluye varias zonas desfondadas, en una de las cuales hay montado un largo pasamanos quitamiedos. Tras esto se llega a una galería con río que va disminuyendo progresivamente de tamaño hasta obligar a arrastrase por el agua. Ahí lo dejamos y volvemos hasta la zona Tigger Series para buscar la conexión con unas grandes galerías que se ven en la topo. Pasamos algunas sesiones mirando alelados la hoja de la topo y tratando de comprender como se llega a las galerías Skull Chamber. Nos parece inverosímil que ni siquiera podamos identificar la larga y amplia galería que forma el meandro y que acabamos de recorrer. En una de las gateras que visitamos debo hacer un par de intentos antes de pasar. Cuando llevamos más de una hora dando vueltas por Tigger Series y por el comienzo del meandro nos damos por vencidos.

El domingo 25 de enero nos enfrentábamos a resolver el enigma que la cueva nos había planteado en dos incursiones anteriores: llegar a las grandes salas y galerías que tan evidentes son en la laberíntica topo. Esta vez traíamos un nuevo plan, fruto de  nuestras exhaustivas lecturas de los reportajes  del MUSS -Manchester University Speleological Society- en su página Web. En poco tiempo nos pusimos al comienzo del pasamanos -una media hora como mucho- y, a partir de ahí, fuimos mirando todas las posibles galerías a izquierda y derecha según íbamos avanzando por el meandro. Justo al final, y a la izquierda, localizamos la entrada de una gatera muy sobada y con pinta de ajustarse a las descripciones de los informes.

El acceso a Andy’s Back Passage comienza por una estrecha e incómoda gatera. Desde su final podemos visitar un conjunto, algo laberíntico, de pequeñas salas y galerías. Justo en la primera sala, y a nuestra espalda según entramos, una rampa que se trepa nos coloca en el comienzo de una pequeña galería, que se va estrechando progresivamente. Poco después nos encontrábamos en los aledaños de Skull Chamber. En menos de cinco minutos desde este punto se puede acceder al lugar donde fue encontrado el cráneo humano - ya ha sido retirado para su estudio-. Una cinta de plástico protege la zona de excavaciones.
Tomando el sentido contrario por la amplia galería avanzamos hasta la zona de Histeria 69 y The Posture of Progresión. Magnífico conjunto de hermosas galerías múltiplemente conexas, suaves curvas en las paredes, pendants y suelo arenoso. Al final una escala dejada in situ permite descender al nivel de Granny’s Slippers, conjunto laberíntico donde abundan las formaciones y los gours acuáticos.

La continuación, algo liosa, nos obligó a pasar una cutre gatera con barrillo y agua. Así se llegaba a un meandro -de unos 4 o 5 metros de altura- por el que el avance no tuvo ninguna dificultad. En unos gours fósiles que había en un lateral nos comimos las provisiones y actualizamos los equipos. Poco después el meandro desemboco en una encrucijada de grandes galerías con algunos bloques de gran tamaño. Pusimos un hito para localizar el punto a la vuelta.

Primero fuimos, girando a la derecha, por un hermoso cañón hasta su final en una sala caótica. Hurgamos todas las posibles continuaciones, quedando una sin mirar debido a que había que arrastrarse por los charcos que formaba el agua de un arroyuelo. Se trataba de un caos de bloques que obstruye la galería, pero se intuye una continuación al otro lado. Esa continuación, según supimos luego, es la conexión hacia el Sistema de los Cuatro Valles. A la vuelta descendimos un desfonde en el cañón que, por la topo, dedujimos conducía a Torno Chamber. No seguimos por ahí debido a que había que destrepar una cascada con toda el agua cayéndote encima.

De vuelta a la encrucijada decidimos visitar el enorme meandro de Rampant Rabbit. El meandro es ancho y con grandes cornisas por arriba, permitiendo una progresión cómoda. En su centro un impresionante desfonde conduce un río de caudal importante. Al cabo de unos doscientos metros se puede seguir el meandro chapoteando por el fondo. Así llegamos hasta una zona en la que el río proviene de laminadores muy bajos. También le echamos un vistazo a dos desviaciones interesantes, pero sin recorrerlas a fondo.
A la vuelta un compañero siguió el río por abajo del meandro mientras que el resto iba por arriba. Durante un largo rato nos perdimos unos de otro. Estaba empezando a inquietarme y comencé a llamarle a gritos. Por fin me respondió desde el fondo del cauce: había encontrado el camino hacia Torno Chamber. Seguimos río abajo. El río se esfumaba entre unos guijarros pero el meandro continuaba con iguales o mayores dimensiones dando revueltas y desembocando finalmente en la amplia sala que los ingleses llaman Torno Chamber. Justo a la derecha de esta entrada, a unos diez metros, desemboca el río en la sala, acrecentado con el que, nos pareció, debía ser el otro río importante de la cavidad recién unido a éste.

Dando la vuelta a la sala pudimos ver el acceso que habíamos dejado en la cascada. Conducía el arroyo por unos grandes bloques apoyados contra el techo en donde se observaba una gatera. Más abajo el río se sumía en una zona con guijarros imposible de seguir, pero a su derecha un cauce fósil permitía avanzar algo más hasta una zona a desobstruir. Más allá, en nuestra vuelta, observamos un conjunto de formaciones aislado: algunas estalagmitas mostraban un aspecto de huesos amarfilados. Nos sentíamos contentos con los hallazgos del día. Todavía quedaban bastantes cosas que visitar y algunas continuaciones por forzar pero nos dimos por satisfechos.

Salimos prácticamente de noche. En la bajada hacia el coche nos cruzamos con un caballo cojo. Hacía mucho frío…