Paisaje, tradición y cultura. Ruta Quintanilla de Lamasón - Santo Toribio de Liébana

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Proponemos para Esta nueva edición una ruta de senderismo diferente a la de números anteriores, dos jornadas disfrutando de impresionantes paisajes y conociendo el riquísimo y extenso patrimonio cultural de la comarca de Liébana. Las DOS últimas etapas del Camino Lebaniego, desde Quintanilla de Lamasón  hasta Santo Toribio, recorriendo un total de 34,5 Km por carreteras y senderos de una comarca singular y recóndita que merece la pena conocer. una experiencia que sin duda recomendamos a nuestros lectores.

En una comarca insólita y singular, donde confluyen los límites de León, Asturias y Cantabria, existe un recóndito lugar rodeado de altísimas montañas que fue refugio de los últimos cántabros resistentes a Roma, Liébana. Un paraíso rodeado de altísimas montañas donde fueron  vencidas las tropas de Alkama, supervivientes de Covadonga.

En lo profundo de la zona más elevada de la Cordillera Cantábrica encontraron seguridad los hispanorromanos y visigodos fugitivos de las mesnadas árabes tras la invasión de la Península Ibérica del año 711.

Gentes portadoras de fe y cultura que hallaron reposo en éste enclave tan eficazmente defendido por la naturaleza, donde pronto se desarrolló uno de los más destacados focos del monacato del Norte de España.

En el siglo VI, en época visigoda,  se sitúa la fundación del monasterio de San Martín de Tours (Turieno en lengua vernácula). Pero debió de ser a partir de la invasión árabe cuando comenzó a enriquecerse con preciosas reliquias traídas desde el Sur, según relata la Crónica de los cristianos rescatados a mediados del siglo VIII por Alfonso I de Asturias. Siendo sin lugar a dudas la más preciada de todas la Vera Cruz (Lignum Crucis en latín), el mayor fragmento conocido de la Cruz de Cristo.

Según cuenta la tradición, el obispo Santo Toribio de Astorga peregrinó a Tierra Santa en el siglo V, y para preservarlas de la destrucción por las huestes del Islam trajo abundantes reliquias, entre las que se encontraba la Vera Cruz Lebaniega.

Aunque aún existen dudas sobre la identidad del actual patrono del monasterio, entre el obispo Toribio de Palencia y el titular de Astorga, los documentos conservados denominan indistintamente al monasterio como San Martín o de Santo Toribio, nombre este último que acabó prevaleciendo. Dicho monasterio estuvo rodeado de un conjunto de capillas y pequeñas ermitas (algunas semirrupestres) salpicadas por las cercanas cumbres y laderas, lugar donde se retiraban los monjes en sus penitencias. Actualmente podemos disfrutar de la existencia de una ‘ruta de las ermitas’, una mezcla maravillosa de cultura y paisajes.
Sobre la anterior iglesia románica, de la que aún se conservan restos, se inició la construcción de la actual a mediados del siglo XIII. Su estilo es gótico monástico, con influencia cisterciense, y consta de tres naves: la central más amplia y algo más elevada que las laterales, rematadas por otros tantos ábsides poligonales y con bóvedas de crucería. A los pies de la iglesia se alza la torre de las campanas y dos portadas que se abren en la fachada Sur.

El abandono forzado que sufrió durante el siglo XIX provocó un grave proceso de degradación que intentó ser evitado por los vecinos hasta que en 1957 comenzó la restauración del conjunto.

Hay tres elementos que destacan sobre los demás del actual patrimonio: la carcasa de plata que envuelve al sagrado madero, el camarín donde se cobija el Lignum Crucis y la imagen yacente de Santo Toribio en madera policromada, actualmente situada en el ábside del evangelio.

LAS PEREGRINACIONES A SANTO TORIBIO
Hay indicios, posteriormente convertidos en evidencias, de la peregrinación de gentes venidas de remotas tierras para rendir culto al Lignum Crucis y al cuerpo del Santo. De los lejanos tiempos medievales se data el origen de la corriente de peregrinos al santuario de Santo Toribio de Liébana, que además era final de etapa en uno de los ramales de las rutas jacobeas, el que desde San Vicente de la Barquera conducía a los peregrinos al llamado ‘Camino Francés’ con destino a Santiago de Compostela.
En 1328, el rey Alfonso XI de Castilla le otorgó la licencia para que los monjes de Santo Toribio pudieran recaudar limosna por todo el reino, hecho que sin duda aprovecharon para extender la devoción a su Santo Patrón. Por aquellos años ya existía en el monasterio un hospital, llamado San Lázaro, para atender a los enfermos que llegaban buscando la curación en el contacto con las reliquias.

Pero fue el papa renacentista Julio II quien dio definitiva carta canónica de naturaleza a las peregrinaciones en 1512. Otorgó la bula que estableció el jubileo de una semana a quienes llegaran al santuario los años en que la fiesta de Santo Toribio coincidiera en domingo, privilegio ratificado por su sucesor, León X, al año siguiente.

En 1967, el Papa Pablo VI concedió una bula que ampliaba el privilegio del jubileo semanal a todos los días del año comprendido entre el de la fiesta coincidente en domingo y la del mismo patrón de Liébana del año siguiente, tal como hoy se aplica.

La Puerta del Perdón es abierta por el obispo de la diócesis el día 16 de Abril, para que durante un año completo gentes venidas de todas partes tengan la oportunidad de alcanzar la “indulgencia plenaria” para la remisión de la pena por sus pecados. En el mundo cristiano solamente hay otros 3 lugares que gozan de tales prerrogativas: Jerusalén, Roma, y Santiago de Compostela.

LA RUTA
El itinerario de la peregrinación por el Camino Lebaniego desde Santander hasta Santo Toribio está compuesto por 6 etapas:

1ª ETAPA. Santander – Santillana del Mar
2ª ETAPA. Santillana del Mar - Comillas
3ª ETAPA. Comillas - San Vicente de la Barquera
4ª ETAPA. San Vicente de la Barquera –
                  Quintanilla de Lamasón
5ª ETAPA. Quintanilla de Lamasón - Cabañes
6ª ETAPA. Cabañes - Santo Toribio

primera ETAPA (quinta DEL CAMINO LEBANIEGO):
QUINTANILLA DE LAMASON - CABAÑES  (22,5 Km.)


Quintanilla de Lamason - Sobrelapeña - Lafuente (3 Km.)
Iniciamos nuestra ruta retomando el camino que viene de La Venta de Fresnedo. Retrocedemos hasta un cruce y continuamos hacia la izquierda por una carretera en la que pronto se ve a nuestra derecha, en lo alto, la iglesia de Santa María. El camino nos lleva hasta cruzar el río Tanea, hay que superar una pequeña pendiente y posteriormente descender por la derecha hasta alcanzar Sobrelapeña. Aquí debemos salir a la carretera principal —sobrepuesta al antiguo camino— por la izquierda y en suave ascensión nos lleva al pueblo de Lafuente, que cuenta con méritos más que sobrados para hacer un alto en el duro sendero secular hacia los valles lebaniegos.

Ahora se nos presentan 2 rutas alternativas para llegar hasta Lebeña: la primera es pasando por el Collado de Hoz y Cicera; y la segunda opción nos lleva por Cires, Venta de los Lobos y Pasaneo. En esta ruta que os proponemos nos decidimos por la 1ª opción.

Lafuente  - Burio – Collado De Hoz – Cicera (5 Km.)
La pequeña y encantadora iglesia románica de Santa Juliana —típico ejemplo de parroquia rural construida a finales del siglo XII— nos da la bienvenida a la entrada de este típico pueblo montañés rodeado de escarpados riscos y un paisaje maravilloso a su alrededor. Pocos metros más adelante veremos a la derecha un cartel que nos indica la dirección a seguir para llegar a Burió, desde donde tomaremos un camino de hormigón con una pendiente muy pronunciada. A medida que se va suavizando nos conduce hasta una pista de tierra que más adelante se cruza con la carretera de Peñarrubia. Sólo falta, en dirección hacia la derecha, menos de un kilómetro para alcanzar el Collado de Hoz, lugar perfecto para descansar y disfrutar del portentoso decorado del Macizo Oriental de Picos de Europa. Aquí dejamos por fin la carretera y por la izquierda, atravesando una portilla —a nuestras espaldas los invernales de Obán— nos conduce a un sendero por el que descendemos hasta Cicera, corazón del escarpado valle de Peñarrubia.

Cicera – Collado de Arceón – Lebeña (9 Km.)
En el extremo sur del pueblo de Cicera se encuentra la Riega de Cordancas, la cual debemos cruzar para tomar posteriormente, hacia la izquierda, una pista que asciende entre un bosque de especies autóctonas hasta una cabaña rodeada de prados.

Nos desviamos a la derecha, bordeamos la tapia de piedras que cierran la finca y conseguimos coronar sin mucha dificultad el Collado de Orceón, frontera natural entre los valles de Peñarrubia y Liébana y mirador privilegiado de la impresionante panorámica de los Picos de Europa. “Para el viajero curioso y más esforzado cabe la posibilidad de derivar los pasos hacia la Braña de Los Tejos, campo de cultos protohistóricos sembrado de túmulos y menhires”.

Desde el Collado de Orceón iniciamos el descenso, dejando a nuestra izquierda el tendido eléctrico, por un sendero que tiene su continuación en un camino hacia la izquierda. Nos dirigimos a una pradería que debemos atravesar por una de las desviaciones para llegar a Lebeña.

Lebeña – Allende – Cabañes (5,5 Km.)
Lo que resulta imprescindible es hacer un remanso en el camino para visitar con sosiego una de las maravillas del prerrománico español, la preciosa iglesia de Santa María de Lebeña. Semicamuflada tras un pórtico de arquerías postrenacentistas, su antigüedad data del siglo IX y fue uno de los primeros edificios declarados Monumento Histórico Nacional en la región cántabra. También uno de los más precoces en ser restaurados, lo que se hizo a finales del siglo XIX con bastante acierto, salvo la decisión de construir una torre de campanas a su lado en el mismo estilo, lo que puede llevar a la confusión de considerar contemporáneas la torre y la iglesia, aunque lo cierto sea que entre ellas median nada menos que nueve siglos. La piedra del altar, tallada con una estela esvástica helicoidal, y la existencia de un tejo milenario –árbol sagrado para los primitivos cántabros— junto a la iglesia, nos hacen creer que fue levantada sobre un lugar dedicado a un culto pagano.

Es el momento de continuar la marcha y para ello tomamos la carretera local que nos conduce —bajo la sombra de Peña Ventosa— al puente sobre el río Deva; avanzamos unos metros por la derecha de la N-621 y girando a la izquierda la carretera nos deja en la plaza del precioso pueblo de Allende. Subimos por una pista de hormigón hasta encontrar una bifurcación de tierra a la izquierda, la cogemos y continuamos el ascenso superando fuertes pendientes en alguno de sus tramos. Aproximadamente en un kilómetro llegamos a un prado, con una magnífica vista del valle de Camaleño, desde donde emprendemos el descenso rodeados de encinas. El sendero que seguimos junto a un abrevadero nos hace cruzar un paso sobre la riega de Las Conchas, un último esfuerzo y una vez superado otro ligero ascenso habremos llegado a Cabañes, que nos ofrece además la comodidad de un albergue para peregrinos.

2ª ETAPA (6ª DEL CAMINO LEBANIEGO):
CABAÑES – SANTO TORIBIO DE LIÉBANA (12 Km)


Cabañes – Castro Cillorigo (3 Km.)
Partimos de Cabañes rumbo a Santo Toribio a través de una calle hormigonada que nos lleva hasta una curva muy pronunciada hacia la derecha, a la mitad aproximadamente de dicha curva tomamos a la izquierda un sendero que desemboca más adelante en el arroyo Cobejo. Una vez cruzado —si el caudal es alto se puede superar gracias a un rústico puente de troncos situado a la izquierda del sendero— nos encontramos con una bifurcación, tomamos el camino de la derecha siempre en ascenso hasta llegar a un prado que se encuentra junto a la carretera de acceso a Cabañes.

Contorneando laderas desde Cabañes alcanza el camino el pueblo de Pendes. Por ese motivo, para evitar una carretera llena  de curvas, nos decidimos a seguir por la izquierda una pista que empieza entre un grupo de árboles centenarios y nos deja junto al pueblo de Pendes.

El camino transcurre entre las casas del pueblo hasta que enlaza con una pista de tierra, pasando junto a un centenario árbol en un cruce de caminos. Continuamos de frente descendiendo por la pista que nos conduce a la localidad de Castro Cillorigo y pasamos junto a su iglesia hasta llegar a un puente sobre el río Deva.

Castro Cillorigo – Tama  - Ojedo – Potes (6 Km.)
Desde el puente vemos una desviación hacia la derecha, la tomamos y nos lleva hasta una pradera —con una chopera— en donde nos volvemos a encontrar dos senderos, uno baja al río y el otro nos acerca por una suave pendiente hasta la ermita de San Francisco.

Debemos continuar de frente, ya que por la derecha confluye un sendero —la llamada Ruta de los Asturianos— que procede de Sotres a través del collado de Pelea.

Al poco tiempo atravesamos una rústica pasarela sobre el arrollo de La Sorda para continuar nuestra ruta por un sendero que pasa bajo las casas de Otero y de su iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Hemos llegado a una carretera local que por la izquierda nos deja en las cercanías de Tama. Su núcleo de población está al otro lado del río, por lo que seguimos por su margen izquierda y atravesando unas praderías pasamos frente a Ojedo, también situado en la orilla opuesta. Una corta pendiente nos separa de conectar con la carretera local que nos conduce al barrio de Rases, descendemos por ella hacia la izquierda y llegamos, junto a su instituto, a la villa señorial de Potes. Sólo nos queda cruzar el puente sobre el río Quiviesa para llegar, atravesando su conjunto urbano presidido por la notable Torre del Infantado, hasta la iglesia parroquial de San Vicente, junto a su plaza ferial. Preciosa localidad, capital de la comarca de Liébana, cuyo barrio antiguo —a ambos lados del río—, y sobremanera el barrio de la Solana, conservan un maravilloso carácter tradicional y típico.

Potes – Santo Toribio de Liébana (3 Km.)
Partimos para el último tramo de nuestra ruta desde el aparcamiento ferial, cruzamos la carretera de Fuente Dé y nos dirigimos por una calle situada a la derecha del colegio hasta el cementerio del pueblo. Giramos a la derecha y entramos en un sendero que discurre entre idílicas huertas, viñas y manzanos hasta el pueblo de Mieses, donde encontraremos una pequeña capilla. Ahora se impone tomar una carretera local que asciende hasta nuestro destino, el monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde el Lígnum Crucis espera a los romeros. Si disponemos de tiempo suficiente se puede asistir a la misa del peregrino, visitar las ermitas de San Miguel, Santa Catalina o el lugar de oración de Santo Toribio, que la tradición sitúa en la Cueva Santa.