Chema Lahidalga · Aventurero.
El torrelaveguense, de 37 años, ha cumplido uno de sus sueños al recorrer en cinco meses gran parte de Europa y Asia, comenzando su viaje en SANTANDER y terminando en Pekín, emulando al conocido mercader veneciano en sus andanzas por la Ruta de la Seda. Con una bicicleta que se compró en 1992 y muchas ganas de ver mundo, este ciclista aficionado ha cruzado los desiertos de Asia Central, la costa del Mar Negro, la Capadocia turca y otros espectaculares paisajes, hasta llegar, en octubre del año pasado, a la capital china. Este aventurero ha recorrido ‘tan solo’ 17.000 kilómetros, y sumando todos los puertos ha ascendido 120 kilómetros, el equivalente a trece ‘Everest’.
CAC. ¿Cómo y cuándo se le ocurre realizar el viaje?Ch.L. Este viaje se me ocurrió a raíz de un viaje con un amigo por Italia, Grecia y Turquía, se me ocurrió que estaría bien hacer La Ruta de la Seda, porque era una aventura que me llamaba la atención desde hacía tiempo. Además este era un viaje que tenía ganas de hacer desde antes de terminar este viaje realizado hace cinco años. Este viaje ya tenía intención de hacerlo hace cinco años, lo que no sabia era cuando iba a poder, pero sí tenía claro que lo iba a hacer.
CAC. Una vez que ve el momento de realizarlo, ¿con cuánta antelación lo prepara?
Ch.L. Este viaje lo eché a suertes, esperé a hablar con la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes del Gobierno de Cantabria, y decidí que si me apoyaban realizaría el viaje. Me dieron la contestación afirmativa al cabo de mes y medio y en cuestión de mes y medio preparé el viaje, una preparación bastante rápida porque, entre otras cosas, sólo conseguí el visado de China de entre todos los países por los que pasé, del resto los conseguí sobre la marcha.
CAC. ¿No es poco tiempo para organizar un viaje de estas características?
Ch.L. Es una aventura. Hay gente que planifica los viajes por etapas, a tantos kilómetros por etapa, y para mi es mejor hacerlo sin planificarlo tanto porque en el momento que por cualquier circunstancia falles en alguna etapa tienes que replantear todo el viaje de nuevo.
CAC. ¿Qué detalles tuvo en cuenta para organizar un viaje de este tipo?
Ch.L. Yo apenas lo organicé, sabía por que países tenía que pasar y poco más. Es más, cuando me puse en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores lo único que me dijeron es que no saliese de España si no tenía en regla los visados de los países por los que iba a pasar, porque me decían que era muy incómodo estar parado días o semanas esperando a que el gobierno de turno me diese el visado. Aún así pensé que si no me lo daban pasaba por otro país y si no por la frontera (como hubiera podido).
CAC. ¿Ese inconveniente tuvo algo que ver en los 5.000 kilómetros de más que hizo?
Ch.L. No, esos miles de kilómetros que hice de más se debieron a que calculé la distancia del viaje muy por encima. Yo calculé entre 5 y 8 meses de viaje, siendo los 8 meses el tiempo máximo, y con el kilometraje hice lo mismo, calculé entre 10.000 y 13.000, pero por encima.
CAC. ¿En ningún momento pensó en dar la vuelta?
Ch.L. No, a fin de cuentas en los viajes no me interesa tanto los kilómetros que hago sino los países que conoces, su cultura, sus gentes y, sobre todo, el paisaje. Yo hice el viaje más rápido de lo que pensaba porque no es lo mismo viajar solo, que vas a tu ritmo, que hacerlo acompañado, con lo que había ciudades en las que no había nada interesante que ver y continuaba, no me paraba demasiado, no hacía descansos.
CAC. ¿Siempre le ha llamado la atención viajar?
Ch.L. No especialmente, como cualquier otra persona. Lo que realmente llama la atención de este viaje es haberlo hecho en bicicleta. Y he elegido este medio porque a la vez que haces ejercicio puedes disfrutar observando el paisaje, y también estás más en contacto con las gente que te vas encontrando por los países por los que pasas.
CAC. ¿Qué tipo de problemas previsibles ha tenido en el viaje?
Ch.L. Los previsibles han sido sin duda los visados. Saliendo de España sólo con el China sabía que me iban a causar algún problema y fueron dos las semanas que perdí en arreglar los que me faltaba, y aún así perdí poco tiempo porque he conocido gente en el viaje que ha estado dos semanas sólo para conseguir el visado de un país. De ahí que yo también recomiendo salir con los visados de España porque lo único que haces si no es perder el tiempo y comerte la cabeza pensando el por qué no lo hacen más fácil, como en Turquía donde sólo con enseñar el pasaporte y pagar unos 7 euros bastaba para que te le diesen, y si habías sacado el visado con antelación no te pedían nada. Al contrario, si tuve problemas en KAZASTAN porque saqué un visado de un mes en Teherán y en éste hay que poner el día que vas entrar el país y partir de ahí empieza a contar, y el problema que tuve es que me adelanté una semana y no me dejaron pasar; ahí perdí unos cuatro días hasta que conseguí un segundo visado. Los pinchazos también, aunque tuve suerte y apenas pinché durante todo el viaje.
CAC. ¿Y los imprevisibles?
Ch.L. Apenas ninguno. Por ejemplo, o tener mapa de China, que me costó conseguirlo una semana y media y cuando lo logré era un mapa no apto para viajeros porque no venían apenas datos importantes sobre el país como las latitudes, si había o no montañas… (podías ir tranquilamente por un camino y de repente te encontrabas con un puerto de 2.400 metros en el que estaba nevando, otro día subías u puerto de casi 3.000 metros y en el mapa no venía nada acerca de el). La climatología también es un factor imprevisible.
CAC. ¿Qué se llevó, de qué constaba su equipaje?
Ch.L. La bicicleta y las alforjas las he regalado a uno de los patrocinadores. Todo lo que llevo va en la parte de atrás de la bicicleta, llevo las alforjas, un saco invernal, una sábana de algodón, otra bolsa con la tienda de campaña y la esterilla. En la parte delantera de la bici, en el manillar, llevo una mochila con la documentación, el dinero… La verdad es que he ido muy ligero, debo llevar unos 15 kilos en total.
CAC. ¿Ha tenido suerte con el clima en su viaje?
Ch.L. Salvo raras excepciones he tenido buen clima. Como salí en verano he estado bastante bien, no he tenido problemas. El máximo de temperatura que he tenido han sido 45 grados, el calor me viene muy bien. Quizás donde lo he pasado un poco peor ha sido en el desierto donde con 31 grados, metido en la tienda, me ha costado coger el sueño. En China tuve dos semanas bastante malas de frío, en la tienda habría unos 5 grados con lo que fuera imagínate, cuando subí algún puerto de montaña haría unos 6 bajo cero y nevando. En estas ocasiones el equipaje que llevaba poco podían hacer para impedir que me calase.
CAC. ¿Pasó miedo en algún momento?
Ch.L. Miedo no, pero un poco de precaución si que tuve cuando pase por la zona de Croacia, Serbia y Yugoslavia porque había muchos carteles a los lados de la carretera donde se indicaba que no se podía acampar porque todavía quedaban minas de la guerra.
CAC. ¿Qué preparación física y psíquica se requiere para una aventura como esta?
Ch.L. Hay que estar muy mentalizado de que se quiere hacer, además era m objetivo, mi deseo. Daba más lata la psíquica que la física, esta última ha constado de hacer salidas una o dos veces al mes (los fines de semana), te salen agujetas y a los treso cuatro días ya estás en forma.
CAC. ¿Considera una proeza lo que ha hecho?
Ch.L. No me parece una proeza porque creo que cualquier persona lo puede hacer, tardar más o menos es otra cosa, pero si uno se lo propone es cuestión de ganas y de tiempo para realizarlo.
CAC. Entiendo que ha merecido la pena…
Ch.L. A mi si porque es lo que quería hacer, y lo he hecho. La pena hubiera sido que me hubiera tenido que volver a casa por alguna caída, rotura o enfermedad. El único problema para hubiera sido no poder terminar el viaje.
CAC. ¿Algún problema físico durante el trayecto?
Ch.L. Ninguno, lo único que algunas noches me notaba las rodillas muy cargadas o con dolor o algún problema de estómago, pero los tres días que peor estuve fueron los días que más kilómetros realicé.
CAC. ¿Qué recuerdos guarda con más cariño y cuáles le gustaría olvidar?
Ch.L. Me quedo con la gente, sobre todo a partir de Turquía la gente era muy agradable, muy acogedora. Los países musulmanes son muy acogedores contrariamente lo que se piensa, he dormido, he comido y cenado en casas de gente de esos países. Y la parte menos mala ha sido el problema que tuve en Kazastan con los visados, sobre todo por el tiempo que perdí. Por lo demás ha sido un viaje muy bueno.
CAC. La aventura ha tenido bastante repercusión mediática, ¿se has sentido apoyado y reconocido?
Ch.L. Me ha apoyado el Gobierno de Cantabria y algunos patrocinadores, pero no he recibido ayuda de grandes centros comerciales donde sí que pensé me iban a ayudar de alguna manera. A nivel personal he recibido mucho apoyo de la familia y amigos, aunque es verdad que parte de mi familia no quería que lo hiciese por lo que me pudiera pasar. Y a nivel mediático, ha tenido más repercusión de la que yo pensaba fuera de Cantabria porque el periodista de EFE en China me hizo una entrevista al llegar a Pekín y eso hizo que se interesasen no sólo medios nacionales sino también hispanoamericanos.
CAC. ¿Cómo animaría a alguien para que hiciera un viaje de estas características?
Ch.L. Para mi este viaje ha sido una aventura más, lo calificaría como una anécdota. Si alguien por el hecho de realizar yo este viaje se animara a hacerlo, estaría encantando de haber servido, de alguna manera, como ejemplo de que se pueden vivir aventuras de ese tipo sin problemas, sólo hace falta tener tiempo y ganas. El secreto para mí es que si la gente tiene ilusión en hacer algo de este tipo que lo haga porque se van a sentir muy bien y muy reconfortados por haberlo hecho, y si por el contrario al final no deciden hacerlo siempre les va a quedar el remordimiento de lo que podría haber sido y no fue.
CAC. ¿Algún proyecto de estas características en mente?
Ch.L. Me gustaría hacer este mismo recorrido pero en moto, y hacerlo con alguna variante en una cuatro semanas. Además ahora tengo la ventaja de que conozco los sitios y sé más o menos por donde tengo que ir. Yo lo voy a intentar este mismo verano si me hago con una moto, hacer entre 500 y 600 kilómetros diarios.




