RAMÓN SOTA. "El día que no juego noto que me falta algo"

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Ramón Sota: Ex Jugador De Golf

VItal, campechano y conocedor de su gran aportación al golf,  esta leyenda  del deporte y pionero en nuestro país se ha ganado por derecho un lugar entre los grandes. Comenzó a dar sus primeros ‘golpes’ en Pedreña en una época en la que este deporte estaba reservado para unos pocos, y lo que surgió como una diversión a la que ‘arrancaba’ unas pesetas acabó convirtiéndose en una pasión a la que terminó ‘arrebatando’ multitud de torneos. En los años 60 dejó su impronta como profesional en los campos de medio mundo. Hoy, a sus 69 años, Ramón Sota, que no perdona un día sin su ‘ración de bolas’, nos atiende para hablar “con el corazón y no con la cabeza”, como el mismo reconoce.

CAC. ¿Cuáles fueron sus primeros pasos en este deporte?
R.S. A los 9 años me hice caddie en Pedreña, y como me gustaba este juego me agencié un palo y empecé a jugar a ratos cuando no me veían, pues el campo era únicamente para los socios, y fue en ese momento cuando me di cuenta de que a mi se me daba este deporte porque las bolas me iban donde yo quería. Yo prefería venir al campo y jugar o hacer de caddie, me daban 5 pesetas entontes, que estar en casa haciendo los recados que me mandaban mis padres. Esa fue una de las razones por las que decidí jugar en lugar de estar en casa haciendo recados, porque poco porvenir iba a tener de esa manera.

CAC. ¿Cómo se hizo profesional?
R.S. Antes, cuando había caddies, había campeonatos específicos para nosotros, y fue así como empecé a jugar en la tercera categoría. El primer año no lo conseguí, pero a partir del segundo empecé a ganar y terminé subiendo a primera categoría. Después comencé a coger cada vez más fuerza y ya con 16 ó 17 años me prohibieron jugar porque los ganaba todos. Por aquel entonces había una licencia de caddie-profesional y coincidió que se celebraba, en 1956 (cuando tenía 18 años), el Campeonato de España de caddies-profesionales. Gané ese campeonato y alguien me dijo que esto había sido un cuento de hadas y es posible que fuera así, pero yo intuía que dentro de mí había algo. Los dos años siguientes, en esta misma competición, ya no me fue tan bien y me dijeron que lo mío había sido casualidad. En 1959 volví a ganar el campeonato otra vez, y también en 1960 y 1961. La verdad es que ganaba con cierta facilidad, por lo que decidí que quería jugar de verdad. Gané el cuarto Campeonato de España, y después el Abierto de España. De ahí en adelante empecé a meterme más y más en el circuito y acabé ganando muchos campeonatos.

CAC. ¿Cómo ha cambiado el golf a nivel profesional?
R.S. Ha habido un cambio notabilísimo. Cuando gané el Campeonato de España me dieron 10.000 pesetas y, junto con lo que había ganado trabajando, me compré mi primer seiscientos (fue el segundo coche que rodó por Pedreña, matrícula 25.010, azul y descapotable), que en aquella época costaba unas 70.000 pesetas, es decir, hubiera tenido que ganar diez Campeonatos de España para poder comprarlo. Hoy, el que gana una competición puede ingresar hasta un millón de euros o más, que no está mal. Entonces se jugaba por amor al deporte y también, no nos engañemos, por necesidad.

CAC.¿Qué siente al ser el pionero en España de un deporte que hoy cuenta con tantos adeptos?
R.S. Me siento muy orgulloso de hasta donde llegué, di todo lo que podía. Jugué bien y gané. Luego vinieron otros, como es normal, que jugaron mejor. Fui el primer profesional que salió a jugar fuera de España, y esto me permitió traer las ideas de jugadores como Jack Nicklaus o Arnold Palmer –contra los que competía-, que eran en aquella época los reyes del golf a nivel mundial. Me fijaba en lo que ellos hacían y cómo lo hacían, y todas esas técnicas novedosas las introduje de alguna manera en la forma de jugar que teníamos entonces en España.

CAC. Hace no muchos años el golf era considerado un deporte muy elitista, ¿sigue habiendo esa mentalidad?
R.S. Hoy al golf puede jugar cualquiera porque todo el mundo dispone de unos pocos euros para hacerlo. El elitismo respecto a este deporte en España se acabó desde el mismo momento en que comenzaron a proliferar los campos de golf en todas las provincias. Hoy contamos con más de 300, que no es un mal número, y con miles de federados. La afluencia de la gente a los campos es enorme.

CAC. ¿Hay una demanda real entre los campos existentes y los que se pretenden abrir?
R.S. Si, y en Cantabria existe. Sólo tenemos 3 campos con 18 hoyos, el resto son de 9. Se sobreentiende que un club con 1.000 socios ya va bien, y estas cifras se superan con creces en unos cuantos campos. Claro que hay una demanda, hay una necesidad real de hacer más campos de golf.

CAC. ¿Qué lugar ha ocupado y ocupa el golf en su vida?
R.S. Yo estoy muy agradecido al golf porque gracias a é he podido ganar el dinero suficiente para mantener a una familia (tiene cuatro hijos, tres de ellos profesionales). El golf, aunque sigo trabajando, me ha proporcionado bienestar y me ha aportado más de lo que hubiese ganado trabajando en otra cosa. Además, me gusta hasta el punto de que doy bolas todas las mañanas, porque es algo que necesito y quiero, y el día que no lo hago noto que me falta algo.

CAC. Tener un campo de golf en Agüero, ¿es un sueño hecho realidad?
R.S. Es un proyecto que nació para dar utilidad a unos prados que tenía en propiedad en el pueblo, y qué mejor manera de hacerlo que abriendo un club de golf. Es un campo par 3 y tiene una cancha para dar bolas. Allí dan clases mis hijos, algo que me satisface porque son profesionales, y estoy contento de que se dediquen a algo que yo entiendo porque siempre les podré aconsejar de algo que domino, que conozco. La mitad del tiempo lo paso allí y la otra en Pedreña.

CAC. ¿Qué balance hace de su carrera deportiva?
RS. Estoy muy contento, he ganado muchos campeonatos, pero también he perdido unos cuántos. Creo que para ganar muchos tienes que haber perdido otros tantos, eso le pasa a todo el mundo. He ganado tres campeonatos en Portugal, dos en Holanda, un Abierto en Francia, los cuatro de España, en Puerto Rico, México, etcétera. He ganado una pila de campeonatos que me hacen muy feliz y cada vez que los miro y me acuerdo, me enorgullezco. ¿Qué pude llegar a más?, puede ser que sí, pero me llegaron las lesiones, y eso es duro porque el ánimo se resiente. Eso es precisamente lo que le ha pasado a mi sobrino Severiano Ballesteros, que le han venido antes de lo que él pensaba, antes de tiempo. Yo tuve problemas de este tipo y llegaron las depresiones, porque cuando pierdes la fuerza y te das cuenta de que lo que antes hacías ya no puedes hacerlo, es duro. Pero la caída siempre llega, y ésta puede ser progresiva o de repente.

CAC. Hablando de su sobrino Severiano Ballesteros ¿usted pensó alguna vez que iba a llegar donde ha llegado?
R.S. Hay un refrán que dice: Donde yeguas hay, potros nacen. Ese ha sido el caso de mi sobrino, que ganó una barbaridad de campeonatos. De todos modos, no pensé que iba a llegar tan alto porque es dificilísimo, y yo que conocí el golf antes que él, sabía que era muy complicado entrar en una competición grande, con que ganarla… Yo sabía que iba a ser grande, pero no me hubiese imaginado nunca lo que ha logrado, sobre todo teniendo en cuenta que ha sobrepasado todas las expectativas hasta el punto de ser considerado el mejor jugador del mundo. Lo que está claro es que el jugador nace para jugar, y si naces para jugar y te fijas en lo que hay que hacer para triunfar, puedes llegar a conseguirlo, y ese es el caso de mi sobrino.

CAC. ¿Es en parte culpa suya?
R.S. No, yo he sido sincero a este respecto siempre y no voy a cambiar. El juego está dentro de uno mismo y tú puedes ayudar, la mejor ayuda es que él vea algo. Cuando yo veía a mi sobrino dar los golpes que daba me quedaba impresionado porque los hacía de una manera ‘matemática’, y eso no se le puede enseñar a nadie. El don que tenía para el golf estaba ahí y en eso era genial, y por eso ganó lo que ganó. Además del trabajo duro hay eso que se tiene o no se tiene, que brota de dentro de uno, y Seve lo tenía.

CAC. La afición a este deporte en Cantabria goza de muy buena salud ¿cómo ve a la cantera de profesionales o futuros profesionales en nuestra región?
R.S. Ahora mismo está muy baja. En estos momentos tal y como está la situación en el golf no ayuda al profesional a ser duro. Son demasiadas las comodidades que hay y eso no lo había, por ejemplo, cuando yo jugaba. A mi me ayudaron mucho en su día todas las dificultades que existían para poder practicar el golf, me hicieron duro. Si a alguien hoy en día no le ponen las cosas un poco más cuesta arriba no se logra entrar en competiciones porque cada día que pasa es más difícil, hay muchos más jugadores que aspiran a entrar en competición, por lo que el que quiere participar tiene que ser, entre otras cosas, mucho más duro que la mayoría.

CAC. ¿Recuerda algún momento especialmente grato?
R.S. He tenido muchos momentos dulces. Me acuerdo que no me clasifiqué para jugar el Open Británico durante dos años consecutivos por un golpe. Fue al tercer intento cuando me clasifiqué en el undécimo lugar, pero aún así pensaba que tenía que mejorar, y en 1963 logré entrar en séptimo lugar, algo que ha supuesto una de mis mayores satisfacciones, porque llegar en esa posición al Open Británico era algo realmente bueno para mi, y eso que yo era alguien conocido en el mundo del golf. Nunca bajé la guardia, es decir, me hice poco a poco y siempre fui para arriba a fuerza de trabajar. También es verdad que yo era un hombre que tenía muchas facultades y muchas ganas, veía los resultados, sinceramente era un trabajador de la noche a la mañana.

CAC. ¿Se ha sentido querido y reconocido en Cantabria?
R.S. Mucho. Me han hecho homenajes en muchos sitios y allí donde he ido me han recibido con los brazos abiertos. Estoy muy agradecido a este deporte y también a este club (Pedreña), donde siempre me han tratado muy bien.