SEVERIANO BALLESTEROS, ex jugador de golf:

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Seve BallesterosEl golf en España no volvió a ser lo mismo con la entrada en escena de un joven que sacrificó parte de su adolescencia para alcanzar un sueño que no tardaría en llegar: ser el mejor jugador del mundo. Después de 33 años de exitosa carrera, pocos deportistas pueden presumir de tener en sus vitrinas 94 premios, además de otras muchas condecoraciones y distinciones, que hacen de él uno de los deportistas más completos y laureados de todos los tiempos. La primera de sus múltiples hazañas llegó cuando a los 22 años se convirtió en el jugador más joven del siglo XX en ganar el Open Británico, su primer ‘grande’. Si bien ya había ganado varias competiciones europeas hasta ese momento, fue a partir de entonces cuando la victoria se convertiría en su seña de identidad…

El cántabro más internacional, de Pedreña para más señas, se retiró el pasado año y se centró en su otra faceta: la de empresario. Amen Corner (crear u organizar torneos de golf y representar a jóvenes talentos), Trajectory (diseñar campos de golf) y Motivation and Training (Las claves del golf para la empresa) son las otras pasiones hacia las que canaliza todos sus esfuerzos. A aquel joven que con 12 años decidió que su destino estaba en los campos de golf le fue concedido en 1989 el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Para conocer más a fondo la personalidad de quien ostenta el título de Hijo Predilecto de Cantabria desde 1999 sólo tienen que darse una vuelta por la vida de este Deportista relatada en primera persona: ‘Severiano Ballesteros: Autobiografía’.

„Para ser un gran jugador hay que respetar al contrario“

CAC. Gary Player, Jack Nicklaus o Arnold Palmer le admiran tanto en el campo de juego como fuera de él. ¿Quién es Severiano Ballesteros?

S.B. A Severiano Ballesteros como jugador lo deben juzgar otras personas. Lo único que yo puedo presentar es mi currículo deportivo, que creo se explica por sí solo.

Como empresario me limito a realizar trabajos junto a colaboradores de excelente valía profesional. Y como persona intento representar un modelo de actitudes positivas, fiel a mí mismo y también a los demás.

CAC. ¿Son los españoles conscientes de que con su aparición hubo un antes y un después en el golf a todos los niveles?

S.B. Personalmente pienso que sí. Otra cosa diferente es que traten de divulgarlo pero, de cualquier manera, todo el mundo sabe el gran interés que siempre pongo en pregonar que el golf es algo más que un deporte. El golf inculca valores y define negocios de todo tipo, especialmente cuando están relacionados con el turismo.

CAC. ¿Se ha sentido defraudado por el reconocimiento que ha tenido en España respecto al que le han dispensado en Gran Bretaña, donde es una institución?

S.B. De ninguna manera en España me he sentido defraudado. Aquí se me vio actuar poco, además el golf era un deporte poco tenido en cuenta. En Gran Bretaña, por ejemplo, el golf tiene tradición, y en países como EEUU, Japón o Australia, lo mismo. Lo que quiere decir que en estos lugares mis triunfos fueron valorados en su justa medida.

CAC. Recuerda al detalle muchos pasajes de su vida personal y profesional, ¿qué hay detrás de estos recuerdos?

S.B. Describir con pocas palabras pasajes de mi vida personal es harto difícil. Mi libro quizá pueda sacar de dudas a quienes desean conocer más de mí. No obstante, lo que más recuerdo es el no poder haber disfrutado la edad juvenil, pues mientras los jóvenes lo hacían yo tuve que entrenar muy duro y en condiciones poco favorables para hacerme un camino donde el sacrificio no tenía límites. Esto me hizo fuerte como persona y deportista.

CAC. El optimismo de su padre y el realismo de su madre, como señala en su autobiografía, ¿fueron el tándem perfecto para que se convirtiese en jugador profesional de golf?

S.B. En mi casa hubo orden y mucha austeridad. Y éstos son valores que calan. Mi padre y mi madre vivieron para sus hijos. No obstante, fueron ellos y mis hermanos quienes me aconsejaron con sus ejemplos continuos que la vida podía ser mejor si se respetaba el trabajo diario. Y eso fue lo que hice, siempre guiado por ellos.

CAC. Caddie a los 8 años, profesional a los 16 y actualmente empresario. ¿Se puede ser más apasionado del golf?

S.B. Yo siempre tengo en cuenta que el golf me lo ha dado todo. Y como ha sido así, el ser hoy empresario dentro de este deporte es consecuencia de un eslabón más que mi carrera ha producido. Aunque me gustaría destacar que el mérito de mis empresas alcanza de lleno a cuantos colaboradores trabajan conmigo.

CAC. Con la perspectiva que dan los años, ¿qué significado tiene para usted el día que se hizo profesional -22/03/1974-?

S.B Aquella fecha fue el inicio de algo sorprendente que con el paso del tiempo lo fue aún más. Con casi diecisiete años comencé una carrera dificilísima con la cual quería ganarme la vida. Desde esa fecha, y hasta que me retiré a los 50 años, viví por y para el golf.

CAC. La primera competición en la que participó como profesional quedó en el puesto 20. Su frustración se materializó en una frase que pronunció en respuesta a un comentario que alguien le hizo para animarle: “Yo había venido a ganar”. ¿Esta forma de enfrentarse a sus adversarios ha sido siempre su máxima?

S.B. Aquella respuesta correspondería a la de un niño enrabietado, pero sí, la dije porque estaba convencido de que ningún profesional era mejor que yo. Y esa fue la máxima que apliqué posteriormente. Quien me quisiera ganar lo tendría que demostrar en el terreno de juego.

CAC. Usted forma parte de ese grupo reducido de deportistas que destacan a una edad muy temprana, con el agravante de las dificultades de la época, ¿cuál es el secreto para ser uno de los pocos ‘elegidos’?

S.B. Mucho sacrificio y la voluntad de hacer las cosas bien. Entrega máxima y disciplina son fundamentales. El ocio deber ser tu entrenamiento diario.

CAC. ¿Cuáles son las cualidades que hay que tener para despuntar en competición?

S.B. Cualquier deportista que desee triunfar debe sumar varios valores: amar su deporte, entregarse a él, mucho sacrificio y gran autoestima.

CAC. Siempre se ha fijado en el juego de los grandes y ha tomado buena nota de los consejos que le daban. ¿Con qué consejo se queda y cuál ha sido, o es, el profesional más completo para usted?

S.B. Durante mi larga carrera deportiva he recibido innumerables consejos, y dentro de éstos el que más me impactó fue el que me dio mi gran amigo Roberto de Vicenio, argentino: “Muchacho, vos podés ganar cuanto queráis. Guíate por el instinto que tienes y el mundo lo tendrás bajo tus pies”. El primer grande que gané lo logré cinco días después de que Roberto me hiciese aquel comentario. Lo que hizo Roberto fue agrandar mi autoestima. Respecto al profesional más completo me quedo con Jack Nicklaus, dominaba el 90% de todos los golpes, pero lo que mejor le definía era la concentración.

CAC. En cuanto a los más jóvenes, ¿quiénes cree que despuntan?

S.B. A nivel mundial, Sergio García y Adam Scott son los mejores. En España hay varios con excelente potencial como Fernández-Castaño, Lara, Martín Benavides y algún otro…

CAC. ¿Cómo se supera la pérdida de un ‘grande’ – Masters de Augusta 1986- cuando se ha estado a un paso de la victoria?

S.B. Es y será muy difícil superar la pérdida de un ‘grande’, como fue mi caso en el año 1986, si no estás muy bien preparado psicológicamente. Yo pude superarlo gracias a la voluntad férrea que solemos tener quienes nos sentimos ganadores. Y prueba de ello fue que en 1988 volví a ganar el Open Británico. Mi quinto ‘grande’.

CAC. Su hermano Baldomero dijo de usted que era una ‘marca’ frente a otros que se quedaban en ‘producto’. ¿A qué se refería?

S.B. Se refería a que mi carrera deportiva fue enfocada siempre a obtener triunfos de gran valía. Otros muchos profesionales, en lugar de cuidar esta faceta, compaginan sus carreras con el marketing. Esta predisposición les hace estar mediáticamente en primera línea, pero sus logros pocas veces son meritorios.

CAC. Caballero dentro y fuera del campo de golf, ¿es una condición indispensable para ser un gran jugador?

S.B. Para ser un gran jugador es indispensable respetar al contrario siempre. Si tienes esta máxima presente aunque seas un ganador también sabrás perder.

CAC. Usted le da mucha importancia a la familia, ¿es difícil atender la faceta deportiva y la familiar?

S.B. La familia es lo primero en la vida de todo ser humano. Y nunca debe ser incompatible con cualquier otro quehacer. Ahora bien, atender la faceta deportiva y familiar no siempre es fácil de cultivar. Para ello es necesaria mucha comprensión, midiendo muy bien quién tiene que ceder en momentos puntuales.CAC. Dos momentos muy amargos en su carrera deportiva fueron que no le seleccionaran para jugar la Ryder Cup en 1981 y no haber ganado ningún USPGA. Respecto a este último, ¿es cierto que existía en Europa algo de ‘pánico escénico’ a jugar en Estados Unidos?

S.B. Los jugadores europeos, excepto Tony Jacklin, nunca fueron capaces de enfrentarse a los americanos en ‘su’ campo. Tony fue el primero en ganar un USA Open. Posteriormente, en el año 1980, gané el Masters de Augusta. A partir de ahí, fueron los de mi quinta -del 57- quienes siguieron mis pasos. Les abrí el camino a la gloria y creo que ellos, hoy por hoy, me están muy agradecidos. El pánico escénico desapareció. En cuanto al Open USA, no lo gané pero estuve en varias ocasiones muy cerca de lograrlo.

CAC. Como primer capitán no británico del equipo europeo de la Ryder Cup, y teniendo en cuenta que ganaron -1997-, ¿por qué mereció la pena a pesar de las trabas que le pusieron?

S.B. Mereció la pena porque yo pude demostrar al golf español que cuando quieres algo que sea bueno para tu país debes involucrarte con argumentos de peso. La Ryder Cup del año 1997 que se celebró en España ha sido y será el mejor punto de inflexión para que el golf sea definitivamente considerado como no elitista.

CAC. Como en tantos otros deportes, uno de los grandes problemas que tiene el golf radica en las malas actuaciones de muchos de sus dirigentes. ¿A qué cree que se debe? ¿Cuál es el perfil que debe tener un directivo?

S.B. La gran mayoría de dirigentes que conducen los hilos del golf español carecen de virtudes propias para dar pasos cualitativos y cuantitativos para la mejora de este deporte. Normalmente es gente de mucha edad que no tiene vivencias, y las que tienen son de oídas o ancladas en el pasado. Necesitamos gente preparada que viva el golf en todas sus dimensiones. Lo contrario significará que el golf seguirá creciendo, pero sólo por inercia.

CAC. ¿Cuál o cuáles son los torneos más completos que hay en la actualidad?

S.B. Los de siempre, en este aspecto no han variado nada. Los cuatro grandes “Slam” y la Ryder Cup brillan sobre el resto.

CAC. Las molestias en la espalda tienen su origen en su infancia, ¿qué se le pasa a un deportista por la cabeza cuando nota cómo merman sus facultades por una lesión?

S.B. Hay que tener dos cosas muy presentes: la primera, que dicha lesión puede que sea quien te retire de la alta competición; y, la segunda, que aún no retirándote minimiza considerablemente el que puedas entrenarte con el máximo esfuerzo.

CAC. ¿En qué medida le ha servido la autodisciplina en su faceta de empresario?

S.B. Muy favorablemente. Con disciplina se piensa mejor. Para ser creativo tienes que pensar en las cosas fáciles de realizar, y esto se consigue siguiendo pautas lógicas. La frontera entre lo posible y lo imposible radica únicamente en la manera de razonar las cosas.

CAC. Además de diseñar campos de golf y organizar torneos, como el Seve Ballesteros Trophy, ¿hay más objetivos a la vista?

S.B. Como persona joven que aún soy todos los días me levanto con nuevas inquietudes, con lo cual aparte de mis trabajos diarios van surgiendo ideas, unas tendrán viabilidad y otras posiblemente no. Esto es lo bonito de la vida.

CAC. ¿Cree que va para largo el hecho de que el golf pase a ser deporte olímpico?

S.B. Hoy tengo dudas. El golf está muy profesionalizado y los dirigentes se preocupan más por sus puestos que por cuestiones de interés general.

CAC. El día que tomó la decisión de retirarse, ¿fue uno de los más duros o es algo para lo que fue preparándose paulatinamente?

S.B. No puedo ocultar que fue duro. Venía preparándome para ello, pero nunca sabía si había llegado el momento. Fue una lucha entre la cabeza y el corazón. Al final la cabeza decidió, y hoy estoy muy contento porque acerté plenamente.