GUILLERMO LAHOZ: Jugador de padel
Apuntaba maneras jugando al tenis, pero cambió la raqueta por la pala cuando el pádel aún era el gran desconocido. Dos décadas después de que se iniciara en esta disciplina, Guillermo Lahoz no ha parado de cosechar éxitos. El pádel tiene en este deportista a uno de sus principales estandartes, y como no podía ser de otra manera su vida profesional va unida indefectiblemente a este deporte también fuera de la cancha, en su faceta de copropietario del Club Feygón de Santander. Conocedor en profundidad de sus entresijos, aboga por fomentar la competitividad de la cantera de nuestra región con la creación de un circuito intermedio de competición. Si cuidarse y hacer deporte están de moda, él lo tiene claro: “hay que jugar al pádel.., que también está de moda”.
CAC. Debutó en 1992 como profesional, ¿cómo ha evolucionado el pádel 16 años después?
G.L. El pádel ha cambiado mucho. Empecé de amateur con unos amigos en un club privado, casi exclusivo. Cuando se jugaba entonces había que ser socio de un club, como pasó en un principio con el golf o con el tenis que empezaron siendo muy exclusivos y asociados a una clase social muy determinada. Después de quince años lo que sí se ve es una evolución muy grande, sobre todo a nivel amateur, y de expansión en cuanto al juego, donde la mujer es la gran protagonista de este deporte, porque se ha universalizado de una manera tremenda. A nivel profesional todavía falta mucho, sobre todo en algunos países de nuestro entorno. El circuito más fuerte está en España, aconsejo que se pasen a ver una prueba en directo, seguro que les sorprenderá. El nivel ha subido mucho pero sólo en España. La esperanza ahora es que crezca no sólo por Europa y Sudamérica, donde se ha jugado mucho en Argentina, Brasil…, sino en Europa, por cercanía, por no hablar del mercado americano que sería el ideal.
CAC. ¿Se considera uno de los precursores de este deporte?
G.L. Si, la verdad es que soy un poco el veterano. Cuando empecé era el más joven de los que había, era gente mayor la que practicaba ya que venían de practicar tenis, y como se trataba de clubes muy selectos estaba claro que era raro encontrar a gente joven jugando a pádel. Yo lo probé, me aficioné en Madrid y me enganché con unos amigos, y es verdad que hoy en día soy un poco veterano junto a otros jugadores, y sí, somos un poco precursores a nivel nacional en lo que a jugadores profesionales se refiere porque hoy en día tampoco hay muchos.
CAC. ¿Ayuda haber practicado tenis como paso previo para jugar al pádel?
G.L. Sí que te da una base. Para mi el tenis es el deporte madre de cualquier raqueta. Es cierto que ahora mismo hay grandes jugadores de pádel que nunca jugaron al tenis, y no es indispensable pero creo que sí ayuda para ciertas cosas y más en España donde las escuelas de pádel son muy recientes. La base que yo tengo es del tenis. Al ser un deporte muy joven si es cierto que antes veníamos la mayoría del tenis.
CAC. ¿Cómo le fue el pasado año en competición?
G.L. Ha sido un año difícil, ha sido mi incorporación al circuito Padel Pro Tour, empezamos mi compañero Marcello Jardim y yo con el hándicap de no poder participar en cuatro pruebas y además arrancamos sin puntos en dicho circuito y fue como volver a empezar. Por lo demás, ganamos el campeonato de Europa por selecciones con España y nos metimos en varias semifinales del mejor circuito del mundo, el Pádel Pro Tour, pero lamentablemente no conseguimos colarnos en ninguna final y pelear por los triunfos que son siempre el objetivo de cualquier deportista.
CAC. ¿Hay que seguir algún tipo de preparación especial para jugar a este nivel?
G.L. El pádel requiere una preparación física, aunque se juegue en parejas y la gente piense que no suele cansar o que es más blando que el tenis, para desarrollar factores como la potencia o la resistencia. Yo entreno todas las mañanas una hora y media de físico y luego, dependiendo de la época del año, hago más pista y menos físico o viceversa. Por ejemplo, desde enero nos preparamos con una sesión de dos horas de físico y una de pista. Lo normal viene a ser unas tres horas diarias de entrenamiento.
CAC. ¿Y cuáles son sus puntos fuertes?
G.L. Mi tipo de juego es muy técnico, y físicamente es cierto que tengo mucho margen de mejora, aunque como veterano se tira mucho de la experiencia.
CAC. Ya no tiene como pareja a Marcelo Jardím, ¿era necesario un cambio?
G.L. Con Marcelo he cubierto una etapa deportiva. La temporada pasada ha sido la cuarta que hemos jugado juntos y se hacía necesario jugar con parejas diferentes. Sí es cierto que tu compañero es como tu otro matrimonio, porque para lo bueno y para lo malo compartes muchas cosas. Marcelo ha sido un buen compañero con el que he cosechado grandes resultados, pero al final ya lo hemos dejado por el desgaste normal de una pareja que lleva cuatro años jugando. En estas situaciones se corre el peligro de acomodarse y antes de llegar a este punto hay que buscar un nuevo reto, y tener un nuevo compañero es la base de ese nuevo reto. Esta temporada jugaré con Gastón Malacalza, que es un grandísimo jugador, y tenemos grandes expectativas y mucha ilusión para este nuevo reto, estamos con unas ganas tremendas de que comience la temporada cuanto antes.
CAC. ¿Cuál ha sido la victoria más dulce y la derrota más amarga?
G.L. Las derrotas duelen todas. Perder la final del Campeonato de España teniendo un mach-ball a favor, con Raul Arias, contra Juan Martín y Chema Montes da rabia; también me acuerdo de la final de los Internacionales de España con Pablo Rovaletti contra Reca-Nerone en la que tenía los pies en carne viva y no podía moverme, veníamos como un tiro de ganar a parejas favoritas como Juan Martín-Auguste y a Belasteguin-Semprun, y la gente pensaba que yo estaba nervioso, pero la verdad es que no me podía mover del dolor. Esto también me pasó en otra final contra ellos pero con Marcello de pareja y fue una sensación de impotencia total. En cuanto a las victorias, me quedo con el torneo que ganamos con Marcello en el Higuerón, ya que vencimos a las tres mejores parejas del mundo en un torneo en el que jugamos a un nivel brillante. También destacaría los tres campeonatos de España que gane con compañeros diferentes y todos ellos grandes jugadores: Raúl Arias, Pablo Semprún y Guillermo Demianiuk; pero la primera, que fue con Raúl, siempre la tienes en un lugar especial. Lo que está claro es que esto es un deporte y unas veces ganas y otras pierdes.
CAC. ¿Tienen mucha presión antes de jugar un partido?
G.L. La propia competición te va dando una experiencia que luego ya asumes. Sí es cierto que los primeros años que juegas el circuito y te creas una serie de expectativas tienes más presión, pero yo tengo la suerte que me abstraigo muy bien de todo, me concentro, no sé si muy bien o muy mal, pero es verdad que sí me olvido de la gente que hay en la pista -tanto si hay 10 como si hay cien-, voy a lo mío. Al principio es cuando más cuesta porque todo es nuevo, pero ahora mismo la experiencia es un grado y juego para divertirme, pasar un buen rato haciendo mi trabajo, que es competir, y si la pista está llena mejor. Cuando entrenas muy duro, llegas a los torneos y ves que hay ambiente es una motivación, en ningún momento es un motivo de presión.
CAC. A nivel competición, ¿cómo se presenta el futuro más próximo?
G.L. En Cantabria tenemos chicos que van a ser grandes jugadores que por edad, por margen de tiempo y, sobre todo, por los medios que tienen a su disposición son chavales que están despuntando y se están metiendo en el circuito poco a poco. En nuestra región se cumple un poco la norma general del pádel, y en España es donde mejor funciona, donde más clubes hay, más licencias… pero todo se queda al final en el punto amateur donde los torneos son un éxito y donde a los chavales les cuesta dar el alto al nivel profesional. El circuito ahora está muy potente, el mejor del mundo está en España; los mejores jugadores del mundo están aquí, con lo que podríamos decir que cada torneo es como si fuera un mundial. Esto también puede ser un problema para los jóvenes porque pueden desilusionarse muy pronto, pero si es cierto que tienen los mejores medios de entrenamiento: empieza a haber escuelas especializadas y grandes profesionales, tanto técnicos como físicos, y eso hace que el nivel de ellos suba mucho. Lo importante es que no se desanimen y que sigan compitiendo. España está llamada a ser en 5 ó 6 años el referente del pádel a nivel mundial, y poder destronar a Argentina y Brasil que son nuestros grandes rivales.
CAC. ¿Qué cree que falta para dar el salto definitivo?
En Cantabria hay muy buen nivel pero falta una un circuito intermedio de competiciones, que deberían promover las federaciones regionales, donde los jóvenes no se desanimen y adquieran experiencia en competición. Ahora lo que falta es nutrir a los jóvenes de más torneos. El pádel está pegando muy fuerte, lo importante para mi es que se haga un circuito para los más jóvenes de tal manera que no lleguen a los 18 años sin haber competido nunca. Yo empecé a jugar al tenis a los 8 ó 9 años y estuve jugando torneos hasta los 17, y eso ayuda mucho. Cuando antes se empiece, mejor. Habría que tener un calendario parecido al que existe en el tenis para ir acostumbrando a los jóvenes a competir y hacer cantera.
CAC. ¿Cómo se vive el hecho de pertenecer a la selección?
G.L. Digamos que en la selección el ambiente ahora mismo es un poco raro. Hay jugadores de primer nivel que no están por motivos políticos. Ahora mismo la federación y el circuito Pro-Tour están enfrentados y eso obliga a que algunos jugadores estén en una situación incómoda, y hay otros que juegan el Pro-Tour y que no están en la federación. Es una situación en la que el que sale perdiendo es el combinado español, porque hay torneos en los que deberíamos quedar en una posición buena y no lo hacemos porque nos faltan algunos jugadores de gran nivel a causa de este problema. Esos enfrentamientos a lo único que nos lleva es a perder posiciones y es una pena que eso no se arregle.
CAC. ¿El auge de este deporte en los últimos años ha levantado el interés de los patrocinadores?
G.L. Como en todos los deportes pequeños el pádel se tiene que nutrir de los patrocinadores, es gracias a ellos por lo que se hacen las pruebas. Hay subvenciones de los gobiernos regionales, pero son mínimas. El pádel Pro-Tour es una entidad privada con un circuito de 24 ó 25 pruebas al año que cuesta mucho esfuerzo sacar adelante y que tiene unas normas de calidad estipuladas que deberían ser comunes a todos. Antes se jugaba en algunas pistas que no estaban en condiciones y ahora todo se está especializando, se tiene una calidad bastante importante. Es muy duro salir adelante sin el apoyo de esos sponsors, gracias a los cuales se está haciendo bastante bien. Ahora falta que pegue el salto definitivo a la televisión.
CAC. ¿Es difícil vivir de este deporte?
G.L. La verdad es que algunos lo conseguimos. Yo llevo tiempo viviendo de él aunque si es cierto que lo compagino con otras cosas. He sido de los pocos que he tenido la suerte, junto con no más de diez, de poder vivir bien de este deporte.
CAC. ¿Ha tenido lesiones graves?
G.L. He tenido mucha suerte y espero seguir como hasta ahora en este sentido. La única que tuve me afecto a un ligamento, lo que me provocó la rotura de un tobillo. Tuve suerte porque ocurrió al final de la temporada y me dio tiempo para recuperarme bien, por lo que sólo me perdí un torneo de la siguiente temporada, pero de esto hace ya 12 años y, hasta el momento, no me ha vuelto a dar problemas.
CAC. ¿La ilusión sigue intacta?
G.L. Siempre que juego, sea partido de exhibición o no, tengo la ilusión de ganar y de competir. El día que pierda esa ilusión por ganar lo que juegue será el momento de colgar la raqueta porque significará que algo va mal. Pero mientras tenga el ánimo de competir y de ganar el partido más inmediato, aunque todos uno detrás de otro es muy difícil, voy a estar ahí, tratar de estar lo más arriba posible.
CAC. ¿Qué metas tiene a corto/medio plazo?
G.L. Nuestro objetivo número uno es el Mundial en Canadá la ultima semana de Agosto de este año, así como tratar de ganar con Gastón alguna prueba del Padel Pro Tour sin olvidar el campeonato de España que jugaré con Raul Arias, ya que Gastón es extranjero y no puedo jugarlo con el. Todo jugador quiere ser el campeón de su región, de su país, de Europa y, por último, del mundo. A mi sólo me queda el último de los que he citado, que está incluido en el circuito Pro-Tour, hay que clasificarse para el Máster y tratar de ganarlo con Gastón.
CAC. Está casado, tiene un niño y una niña, ¿se respira pádel en casa por los cuatro costados?
G.L. Tengo que decir que se hace duro, sobre todo por tener que viajar tanto y pasar tiempo fuera de casa. A los críos la verdad es que les gusta mucho, tienen su raqueta tamaño mini, y sí que me gustaría que jugarán pero serán ellos quienes decidan, aunque si que quiero que hagan deporte, cualquier deporte que les guste. Pero es verdad que en casa ven pádel y más pádel, bien en revistas o en la tele, y seguro que eso les marcará de alguna manera. Si me ven coger la raqueta, enseguida quieren jugar los dos. Los fines de semana suelen jugar casi siempre.
CAC. ¿Hasta qué edad se suele jugar en la alta competición?
G.L. Yo tengo 36 años y seguiré en alta competición mientras el cuerpo aguante. También depende mucho del tipo de juego que se realice, es decir, al ser un jugador más técnico podré aguantar más tiempo que otro que explota más el lado físico. Como media creo que se podría estar jugando bien hasta los 40 años, aunque al final depende de cada persona.




