Los futuros campeones hacen los deberes

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Todavía no lo son, pero apuntan maneras. Aunque la competencia es fuerte a nivel nacional, Cantabria guarda en la recámara valiosas promesas del pádel que darán que hablar en los próximos años. Bajo la supervisión de Guillermo Lahoz, Antonio Martín y Judá Velasco dan lo mejor de sí mismos para hacerse un hueco entre los mejores.

El pádel se ha convertido en un deporte que practican millones de personas en toda España, pero son sólo unos pocos los que forman parte de ese selecto grupo que está por encima del bien y del mal -deportivamente hablando-. Como en cualquier deporte, los más jóvenes vienen pegando fuerte, y Cantabria no es ajena a este hecho. Antonio Martín y Judá Velasco son dos jóvenes, de 23 y 16 años respectivamente, comprometidos al cien por cien en esta batalla, y para guerrear en estas lides nada mejor que seguir las directrices que les marca el ‘maestro’, Guillermo Lahoz.

El campeón de pádel dice de sus pupilos que “son los mayores exponentes de pádel en Cantabria, del futuro de este deporte aquí, aunque en otras comunidades están jugando mucho y no va a ser fácil. Todo lo que les transmito lo van cogiendo bastante bien”. En los entrenamientos que dirige, Lahoz apuesta por trabajar todos los aspectos con la idea de moldear un jugador completo a base de trabajar el físico, la técnica y el aspecto psicológico, para superar los reveses que se presentan a lo largo de esta andadura. Esto tiene su explicación, “hoy en día si quieres ser el mejor tienes que trabajar al cien por cien todas las facetas porque si se cojea en alguna, el rival lo va a aprovechar para ganar. Aunque siempre hay cosas que mejorar”, apunta Guillermo Lahoz. Una teoría que apoya Antonio Martín, jugador de la selección española de pádel y decimoquinto en el ránking nacional, para quien “la competencia es muy dura”.

A nivel competición este deporte, dada su ‘juventud’, está aún en pañales. Esto no quita para que a nivel amateur las cosas funcionen bien, así como el circuito Pádel Pro Tour en el que, con 25 pruebas anuales, cada torneo puede compararse a un mundial porque las disputan las mejores parejas del mundo. Y es en este último circuito donde estriba el problema porque al ser un circuito muy potente, Guillermo Lahoz cree que “a los chavales que empiezan, el meterse en este circuito les cuesta porque corren el riesgo de peder la ilusión si caen derrotados rápidamente en los partidos”.  De ahí que haya una necesidad imperiosa de contar con un circuito intermedio tanto a nivel regional como nacional, donde los jugadores más jóvenes tengan la oportunidad de jugar y aprender a competir para que el día que den ese salto al circuito profesional lo hagan con más garantías. “Me gustaría que las federaciones regionales y nacionales cubrieran ese vacío porque es una pena que los chavales, por falta de motivación o un calendario bien nutrido de pruebas, pierdan esa ilusión”, dice Lahoz. Y como si de fichas de dominó se tratara, una cosa lleva a la otra: en Cantabria hace falta más competencia porque una vez que se ha alcanzado cierto nivel se hace necesario buscar nuevos retos, y esto pasa necesariamente por salir de ‘casa’ para poder competir. “Hacen falta más torneos y de forma más ordenada para que salgan más y mejores jugadores”, destaca.

Hay veces que a las futuras promesas se las ve venir sólo con echar un ojo a su juego. Reconocer las condiciones innatas de un principiante no es tan complicado, pero para sacar lo mejor de ellos estos deben dar un primer paso, y este no es otro que el del compromiso. A partir de ahí uno se convierte en lo que se conoce como ‘diamante en bruto’, y es en ese preciso momento donde aparece la figura del entrenador, o el encargado de ‘pulir’ las cualidades de sus alumnos, de sacar lo mejor de ellos. Y esa es la gran apuesta de Guillermo Lahoz respecto a Martín y Velasco; mientras que del primero destaca su condición física, del otro remarca su facilidad técnica. Virtudes a las que añade la calidad que atesoran ambos jugadores, “confío en que los dos lleguen alto por la ilusión, las ganas y el trabajo que están realizando”, sentencia.

Sólo hay un contratiempo, Lahoz está centrado en su carrera deportiva y no dispone del tiempo que quisiera para transmitir su ‘filosofía de juego’, aún así entre torneo y torneo siempre saca tiempo para ellos centrándose más en la calidad de los entrenamientos que en la cantidad. Por si quedara alguna duda, Guillermo Lahoz las despeja, “a mi la enseñanza me gusta mucho, si puedo transmitir a los que vienen por detrás lo mucho o lo poco que sé, no me importa volcarme con ellos todo lo que puedo, sobre todo si ves que la gente se involucra mucho y se lo toma muy en serio, como es el caso de Toñín y Judá”.