Un romántico de éste deporte definió el kayakismo como la transformación de su ser en un barco, como un todo: “Mi cuerpo es mi barco y mi alma el capitán”. El kayak, cuyo origen proviene de los pueblos esquimales, es una embarcación pequeña con relación a otras, de cubierta semicerrada o abierta, poco ancha (manga) y alargada (eslora). De entre los diferentes tipos de kayaks podemos destacar los siguientes: de río, de aguas bravas, de velocidad o de pista, kayak de mar, de rodeo, kayak-polo, slalom en aguas bravas, de recreo, etc.
Los kayaks para aguas bravas son más cortos que los empleados para aguas mansas, debido a que prima la maniobrabilidad respecto de la velocidad.
Equipo necesario
Para la práctica de este deporte en aguas bravas, los kayaks se construyen principalmente de fibra de vidrio o polímeros especiales, como poliestireno de alta densidad, kevlar, resinas y policarbonatos. Dichas embarcaciones van provistas de un cubrebañeras de neopreno o faldón que cubre la parte abierta del kayak evitando que entre el agua en el interior que se fija mediante elásticos a la abertura (bañera).
Por definición, el kayak necesita de una pala (el remo se utiliza en el deporte del remo y sólo tiene una hoja) para ser funcional. La pala es de doble ‘cuchara’, es decir, una sola pértiga con hojas a ambos lados, las cuales se colocan angularmente, para disminuir la resistencia del aire sobre la superficie de la hoja durante la fase aérea de la remada.
El palista de aguas bravas por lo general utiliza, además de ropa adecuada al medio y al clima del lugar a navegar (un traje térmico de neopreno, si fuese necesario), un casco para evitar golpes y un chaleco salvavidas apropiado.
Es recomendable también el uso de compartimentos estancos, un calzado adecuado, guantes para proteger las manos de la fricción, lentes para el sol, una cuerda de seguridad y navaja.
Además existen otros elementos de seguridad como el cazapalas, un arnés que recibe ese nombre por la abertura que permite pasar la pértiga de la pala, y que va sujeto al chaleco, para rescatar el kayak o la pala de un compañero.
ENTORNO NATURAL: RIO SAJA
El Río Saja es un Espacio Natural Protegido de Cantabria, declarado Lugar de Importancia Comunitaria por Decisión de la Comisión Europea en 2004, e incluido en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria en 2006.
La superficie es de éste Espacio Natural es de 321 hectáreas, y comprende el curso principal del Saja, (aguas arriba del Puente de Santa Lucía), sus principales afluentes, como el río Argoza, y está encuadrado dentro del territorio de la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga y de los municipios de Los Tojos, Cabuérniga, Ruente, Mazcuerras y Cabezón de la Sal.
Del latín Salia o Saunium nace en la vertiente norte de la Sierra del Cordel, a 1.700 metros de altitud, en los altos Puertos de Sejos (norte de Cabuérniga) de dos pequeños torrentes, el Corba y el Diablo. Estos se unirán pronto discurriendo por una estrecha cuenca en forma de V en sus primeros kilómetros. El río desciende desde el puente del Pozo del Amo, donde se incorpora el río Infierno, en el Puerto de Palombera, en impetuosas cascadas, entre masas forestales de hayas, robles, fresnos, olmos, o abedules, en plena Reserva Nacional del Saja-Besaya.
Atraviesa la carretera que va a Reinosa y pronto divide en dos el pueblo que lleva su nombre, Saja (con su hayedo). Su caudal, ya crecido, se enriquece enseguida con pequeños afluentes, cuyo ensanche ya se nota a su paso por el pequeño pueblo de El Tojo. Pronto desemboca en él su largo afluente, el Argoza, que nace de la unión de dos pequeños ríos: el Hormigas y el de Las Fuentes, que procede de los Montes de Bárcena Mayor.
Al llegar a la altura de Fresneda su cuenca se irá ensanchando en el amplio valle de Cabuérniga desarrollando una amplia llanura aluvial. Continuando su cauce, pronto pasará por el típico pueblo de Renedo entre bajos montes y praderías, atravesará el valle, cada vez más amplio, en un discurrir tranquilo, recorriendo fértiles praderas y plácidos pueblos.
Pasando por Selores y Terán (con su castañeda), es en Valle donde se deja a la izquierda la comunicación con el Nansa, a través de Carmona. Y a la derecha, enseguida, queda Sopeña (donde nació Manuel Llano, que tanto cantó a estas tierras).
En esta zona media de su cuenca, le limita por el este la Sierra del Escudo, y de ella recibe los ríos Viaña y Bayones. Su curso continúa y pasa por Barcenillas (rico, bello y restaurado pueblo, de indianos, donde se le une el río de su nombre), dejando a la derecha la carretera que sube a Ucieda y a sus bosques. Sigue hacia el puente de Santa Lucía –del antiguo ya queda poco -, donde la carretera, que baja paralela, se divide en dos: hacia Cabezón de la Sal y hacia Mazcuerras, pasando entre ambos pueblos. El cauce del río atraviesa las poblaciones de Caranceja, Reocín, Quijas (con sus bellas Casonas), y llega a Puente San Miguel.
A su paso por Torrelavega, donde se le unirá el Besaya, y después de haber recorrido 67 kilómetros por la geografía cántabra, desemboca en la Ría de San Martín de la Arena o de Suances, en el Cantábrico.
En su final, el río atraviesa laderas de malezas y zonas muy pobladas que le degradan, contaminan y dificultan la recuperación que se intenta conseguir. Con todo, da vida y riqueza a esta bella comarca, (usan todavía su pesca, sus aguas y la energía que ellas producen).
Parte del recorrido del río se encuentra dentro del Parque Natural del Saja-Besaya, (declarado como tal en 1988), situado en un área comprendida entre las cuencas hidrográficas del Saja y Besaya.
La geografía se caracteriza por profundos valles que han ido excavando los abundantes ríos y arroyos tributarios del Saja y del Besaya. Comprenden áreas de arbolado de gran interés (superficie forestal de 11.475 hectáreas), que alternan con brañas y laderas cubiertas de matorral. Destacan, especialmente, los robledales en las zonas bajas y septentrionales, los hayedos en las zonas altas (Aja y Bárcena Mayor), así como los acebales y abedules. La extensión del parque se clasifica en varias zonas de uso: recreativo, forestal, de uso agropecuario, de pastizal, y zona de reserva. Dentro del parque se han establecido 2 zonas de especial protección (reserva):
Cureñas - Canal del infierno, 575 hectáreas.
Monte Quemado, 195 hectáreas.
El área protegida tiene una gran riqueza de fauna y flora. Entre las numerosas especies destacan: el jabalí, becada, nutria, lobo, águila real, corzo y el ciervo (reintroducido en 1949, y que se encuentra en la actualidad en todo el territorio).
RECORRIDO
En el descenso de aguas bravas, la graduación de los ríos va desde 0 (aguas tranquilas) hasta el grado 6, que es el de mayor dificultad. Una zona es considerada como infranqueable hasta que algún palista lo supera, y entonces pasa a grado 6. Dichos pasos, para continuar el descenso del río, deben ser porteados, es decir, se bajan andando por la orilla del río con el material en la mano.
Para valorar el descenso del cauce de un río son varios los tramos usados y los nombraremos como tramo 1, tramo 2,... teniendo en cuenta que los ríos bajan de nivel a medida que suben los tramos. Así, tenemos que, el tramo 1 casi siempre será la zona más alta del río y, por lo tanto, el de mayor dificultad.
En éste caso concreto nos ocuparemos de los ríos en sus tramos intermedios (en sucesivos reportajes iremos aumentando la dificultad), siendo el que os proponemos ahora uno de los preferidos para los piragüistas de aguas bravas.
El tramo 2 del río Saja comienza en el pueblo que lleva su nombre, situado en la carretera que une Cabezón de la Sal con Reinosa, en el puerto de Palombera. Una vez llegado al pueblo, cruzamos un pequeño puente y nos detenemos un momento para tomar la referencia de agua mínima para el descenso, aproximadamente una cuarta por encima de la base del pilar central.
El descenso recorre aproximadamente 4 kilómetros por el cauce del río, dentro de un pequeño barranco, hasta el puente de la carretera de Bárcena Mayor, dónde terminamos y recogemos el coche que previamente hemos dejado allí. Durante éste recorrido, al igual que en otros ríos cántabros, el río mostrará un desnivel pronunciado, debiendo superar incluso una bajada de pequeñas escaleras de medio metro a un metro, con algún que otro pequeño salto sin problemas. También nos encontraremos con pasos ratoneros, que nos obligarán a un cambio de técnica de paleo para realizar serpenteos, apoyos... sin dejar de divertirnos hasta el final del trayecto.
Con un caudal medio es un descenso rápido y sin dificultad, con pasos de una graduación de 3 (los dos más complicados se encuentran en la ultima parte del río, casi al salir del barranco) apto para cualquier piragüista que tenga un conocimiento medio de paleo.
Pero cuando el caudal del río es mayor aumenta su dificultad y discurre con rápidos mantenidos, siendo las zonas de descanso muy cortas, lo que requiere una técnica de paleo superior a la media.
Una correcta lectura del río es muy importante, si tenemos dudas paramos y aseguramos el paso. Vamos a divertirnos y no a buscar problemas. Ante todo, seguridad.
Sin más, hasta el próximo descenso.




