Río Hijar un coloso por descubrir

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> Para realizar el descenso de aguas bravas en kayak se buscan ríos con caudal abundante y constante para poder descender y practicar el deporte que nos atrae, circunstancia que en Cantabria se antoja difícil. A pesar de tener multitud de ríos en nuestras montañas, éstos, por desgracia, son cortos y con desnivel, lo que significa que no podemos disfrutar de este deporte y del agua de nuestros ríos todo lo que nos gustaría. De ahí que estemos siempre deseosos que la época de lluvias nos deje mucha agua, algo con lo que no todo el mundo está de acuerdo.

El descenso de aguas bravas en kayak se realiza en ríos de alta montaña cuyos caudales necesitan de la lluvia o el deshielo para su práctica. Y esto es precisamente lo que pasa en un río hasta el año pasado desconocido para los kayakistas, no así para los esquiadores de Alto Campoo, pues da nombre a uno de los telesillas de esta estación de esquí. Como habréis imaginado nos referimos al río Hijar, que nace en el pico Tresmares y desemboca en el Ebro.

Para realizar nuestra actividad, de entrada hay que dar las gracias a tres piragüistas campurrianos como son Miguel, El Maño y Marchena, que una tarde de marzo del año pasado, aburridos en casa, decidieron apostar por este río para averiguar si valía para algo o si por el contrario era uno más en la lista de los ríos cantabros que no se puede descender dadas sus características. En este caso no decepcionó, y a través de fotografías y videos lo dieron a conocer entre los locos del descenso. Desde entonces han sido varios los aficionados que lo han ‘bajado’ y siempre con buenos resultados, convirtiendo al Hijar en un clásico, tanto en Cantabria como en el resto de España. Un gran descubrimiento por parte de estos campurrianos. Muchas gracias de parte de todos.

A continuación describiremos este río con sus respectivos pasos, ya bautizados, que se lo tienen bien ganado.

Ascendemos a Reinosa y cogemos la carretera que va hacia la estación de esquí de Alto Campoo. Durante el trayecto llegaremos al Alto del Henar donde encontramos una pista a la izquierda que desciende hasta un puente –Cirezos-, y es allí donde está el final del descenso del tramo 1 del río. Una vez que nos hemos cambiado y hemos cogido los bártulos nos dirigimos al aparcamiento de la estación de esquí y comenzamos el río justo debajo de la sala de bombas de los cañones de nieve. Para realizar la navegación del mismo es importante asegurarnos que el río tiene caudal suficiente, y esto lo comprobamos en la pagina web de la Confederación Hidrográfica del Ebro: el caudal mínimo es de 10 m3 y subiendo, sino es imposible descender.

Comenzamos con el descenso y nos vamos a encontrar varios saltos de 1 ó 2 metros con pequeñas rampas y pozas donde parar. Al poco del inicio nos topamos con el primer paso complicado, el salto Ortiz, de unos 10 metros de altura, y que debe su nombre a que fue Juanjo Ortiz, de Ampuero, el que lo atravesó por primera vez. Una vez superado éste, el cual se puede portear por ambos lados, seguimos con un descenso de cierta dificultad, ya que nos encontramos constantemente con rampas y saltos que van de 1 a 6 metros.

Cuando uno piensa que el río ya no le puede sorprender llega otro paso complicado, llamado Las Gradas -su nombre ya lo sugiere todo-, en el que descendemos vertiginosamente una altura considerable de salto en salto, de dos metros, con otros finales de seis. Pues hay no queda todo, a continuación hay tres saltos seguidos de cinco metros y, tras un breve descanso, llega la siguiente sorpresa: una rampa semivertical, ‘La Hucha. Este es un paso de 5º grado con mucho tema: hay que trazar muy bien la trayectoria, y al final, si se elabora bien, se entra en el agua volando y con la proa del kayak bien colocada; pero, por el contrario, si negocias mal el descenso tocas con una roca larga -que da nombre al paso-, lo que puede suponer que la entrada sea muy mala, dañina y lesiva. En pocas palabras, te puedes hacer daño. Después de esto seguimos con pequeños saltos hasta llegar al puente de salida y acabamos en una rampa final.

El Hijar es un río de 4º ó 5º grado continuado y con poco espacio en los descansos, no apto para principiantes y donde la adrenalina está presente durante todo el descenso. Cabe recordar que necesitamos un caudal mínimo de 10 m3, llevar todo el equipo de seguridad puesto, entrar en los ríos adecuados a nuestro nivel y, sobre todo, cuidar y respetar nuestro medio de deporte, que es el río.

Pronto comenzaremos a pegarle fuerte a este tramo del Hijar y a su tramo 2, que está todavía sin estrenar. Esperamos poder enseñároslo en el próximo número de CronoAventura Cantabria.

Para seguir la evolución de los kayakistas en Cantabria aquí os quedan unos blogs donde podéis ver fotos, videos, etc.:

nortelimite.blogspot.com y
clasecinco.blogspot.com.

Hasta pronto y mucha agua.