CRONOAventura nº 6
TEXTO: ANGEL F. DÍAZ-MUNÍO
El día 12 de Julio del pasado año, los Telefónica “Azul” y
“Negro” recalaron en Santander, después de haber completado las últimas
etapas de su periplo alrededor del mundo. Sin duda, la parada en su
viaje de vuelta hasta su base en Alicante, era obligada; la relevante
participación de los navegantes cántabros en tan arriesgada empresa lo
merecía.
Fernando Echávarri, Pablo Arrarte, Javier de la Plaza, Antonio
Cuervas-Mons “Ñeti” y Pachi Rivero, se han ganado el homenaje que las
máximas autoridades de Santander les ofrecieron, en representación de
todos los cántabros.
> DESDE LA la publicación del último número de CRONOAventura
Cantabria - donde les relatamos la singladura desde Alicante hasta
Boston - la regata VOLVO OCEAN RACE ha cubierto las siguientes etapas:
de Boston (USA) a Galway (Irlanda), Galway - Marstrand (Suecia),
Marstrand - Estocolmo, y finalmente, desde Estocolmo hasta San
Petersburgo (Rusia).
En la 1ª etapa, cubriendo el recorrido entre Boston y Terranova -
por la costa Este de Estados Unidos - encontraron nieblas y vientos
flojos, pero el cruce del Atlántico Norte - la parte más temible de la
regata - lo hicieron con vientos muy duros y olas enormes. Una vez
superado ese difícil escollo, en el resto de las etapas (La Fasnet, el
Canal de la Mancha, la costa Holandesa, el Báltico y el Golfo de
Finlandia), predominaron los vientos variables de intensidad y
dirección, como es propio de las regatas costeras.
Con la llegada a la emblemática ciudad del Zar Pedro, se
completaron las 48.000 millas de competición extrema circunvalando el
mundo, después de nueve meses y medio de navegación. Los barcos
españoles “Telefónica Azul” y “Telefónica Negro”, concluyeron en segunda
y sexta posición respectivamente, en una regata que dominaron desde el
principio los suecos del barco Ericsson 3.
Titulamos “Final Feliz” a este último reportaje sobre la VOLVO
OCEAN RACE, por diferentes motivos que nos demuestran el “éxito” de esta
extraordinaria aventura. Deportivamente hablando, se ha conseguido
estar entre los mejores, con dos etapas ganadas, habiendo sido
dominadores en las regatas costeras y aún podrían haber conseguido
mejores resultados si hubiesen logrado, con más tiempo de preparación,
una mejor adaptación entre tripulaciones y barcos.
En lo personal, porque se han superado retos de muy alto riesgo, sin daños físicos de importancia.
Técnicamente, los barcos han respondido en términos generales a
lo que se esperaba de ellos, soportando increíbles esfuerzos y
respondiendo a las más duras inclemencias. A lo largo de la travesía,
han sido mucho más que un medio de transporte - han sido escudo y coraza
contra el viento, el frío y las olas - ganándose incluso, algunas
veces, el apelativo de confortable refugio.
Las tripulaciones con su esfuerzo, entrega y valor, se han
granjeado la admiración y el respeto de todos los que hemos seguido día a
día su aventura.
¡Hasta el año que viene!