‘El que ha sido cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien sabe’… y Jan Abascal puede dar fe de ello. Junto a su compañero Miguel Noguer, fue el primer deportista que se trajo un Oro para España –en la clase Flying Dutchman- en las Olimpiadas de Moscú ’80. Casi 30 años después y cuatro Juegos Olímpicos a sus espaldas este santanderino de San Martín nos recuerda de la mano de sus ‘pupilos’ que la vela nacional goza de una salud envidiable. Como preparador de la expedición española a Pekín le avalan el Oro en ‘Tornado’ y la Plata en ‘49er’. Recientemente ha sido nombrado director deportivo de la Real Federación Española de Vela, cargo que compagina con la dirección del ‘CEAR de Vela Príncipe Félipe’ de Santander.
La vela es un deporte muy complejo en el que son muchas las variables que influyen en el resultado final de la competición. Hay que ser bueno en todo, saber sacar la máxima velocidad a un barco con los elementos que tienes a mano: manejando la orientación de la vela, el timón, el peso…, todo esto influye mucho.Hay que ser muy bueno técnicamente para saber poner a punto el motor -el mástil y la vela- y siempre en función de las condiciones climáticas para que el rendimiento sea el óptimo;
ser muy bueno para que el barco vaya rápido no sólo por su propia naturaleza sino por el rendimiento que le sepa sacar el regatista;
tener un control del barco increíble, de tal manera que éste tiene que hacer lo que uno quiera, y para eso hay que meter muchas horas y hacer las maniobras para que el barco, ante cualquier situación, pueda salir rápido y sea seguro;
tener un conocimiento muy grande de la micro-meteorología, porque en los campos de regatas se dan circunstancias que nadie observa normalmente: dónde hay más o menos viento, adivinar cuando el viento va a hacer un pequeño giro a la derecha o a la izquierda…, todo lo que te puede dar un beneficio o una ventaja en la competición;
ser muy buenos estrategas para saber utilizar las posiciones de los demás barcos, saber hacer un marcaje o saber atacar;
tener un conocimiento del reglamento muy bueno y una forma física excelente.
Es un deporte muy desconocido pero muy exigente física y psicológicamente. Hay que prepararse mucho para pensar que uno puede ganar, que es el mejor. Hay muchas facetas que hay que preparar y eso lleva mucho tiempo. Si bien el trabajo es fundamental, hay que tener, de alguna manera, algo innato que te permita conocer o aprender estas cosas con facilidad, tener un poder de observación bastante alto y, desde luego, trabajar mucho.
CAC ¿Cómo empezó en este mundo?
J.A. Empecé un poco por tradición familiar y por situación geográfica. Vivía en San Martín y mi padre, que construía barcos, competía algunas veces. La verdad es que llevo toda la vida entre barcos y fue así como empezó mi afición.
CAC. Consiguió el primer Oro para España en el Mundial de Moscú ’80, ¿cómo vivió aquella gesta?
J.A. Fue muy emocionante. Había participado ya en los Juegos Olímpicos de Montreal (1976) y allí estuvimos a punto de lograr medalla, pero al final nos vinimos con un diploma olímpico. Moscú fue para nosotros una oportunidad de quitarnos esa espina. Recuerdo que fue todo muy bien, íbamos muy preparados y habíamos hecho podio en todos los mundiales anteriores, con lo que estábamos entre los favoritos. Una vez allí nos salió todo perfecto.
CAC. ¿Cómo recuerda el recibimiento de autoridades, aficionados, ciudadanos…?
J.A. Lo recuerdo como algo impresionante porque no me podía imaginar que fuera así, y menos tratándose de un deporte como la vela, que era minoritario. También nos dimos cuenta Miguel Noguer, mi compañero, y yo de que habíamos logrado algo inusual, ya que la nuestra era la primera medalla de Oro en la historia de este país. El recibimiento en Barcelona ya nos descolocó un poco. Después vino el que tuvimos en Masnou (Barcelona), el club al que pertenecía Miguel, y luego el de Santander. Aquí fue impresionante, estaban todos los alrededores del club marítimo –Puerto Chico-, incluido éste, abarrotados de gente. La verdad es que fue un acto de bienvenida muy emotivo.
CAC. ¿En qué ha cambiado la práctica de la vela desde entonces?
J.A. En todo, pero no sólo en la vela sino en el resto de los deportes. Los medios que tienen hoy los deportistas son infinitamente superiores. Entonces teníamos más bien pocos, y el país tampoco estaba para muchas alegrías e, incluso, el deportista de alta competición, a nivel social, no estaba tan bien considerado como lo está hoy en día. No se tenía muy en cuenta que defendíamos la bandera de España frente a otros países, algo que tuvo su punto de inflexión, de manera definitiva, en las Olimpiadas de Barcelona (1992), donde los deportista, de alguna manera, empezamos a ser valorados de otra manera, a sentirnos arropados por la gente.
CAC. ¿Cómo valora la actuación, como jefe de filas, de la expedición española en Pekín?
J.A. En vela llevamos una tradición de medallas bastante buena. Es el deporte español que más metales ha conseguido en unos juegos olímpicos. A Pekín íbamos con muchas ilusiones y también con mucha preocupación, porque el campo de regatas era muy complicado. Las estadísticas que teníamos eran, de verdad, preocupantes, y a pesar de tener un equipo muy fuerte teníamos nuestras dudas. Al final conseguimos dos medallas y dos diplomas. Creo que es un bagaje interesante. Sólo dos países fueron superiores a nosotros. Es para catalogarlo como un gran éxito. En cualquier caso, esta es la línea que venimos siguiendo en los últimos años: en Atenas ‘04 también fuimos, con tres medallas, los segundos por países. Ahora enfocamos todo nuestro esfuerzo de cara a Londres, donde intentaremos repetir los éxitos.
CAC. ¿Qué le pareció la polémica decisión del TAS de conceder el oro al equipo danés en detrimento de Iker Martínez y Xabier Fernández -de la clase ‘49er’-?
J.A. La verdad es que fue polémico todo lo que ocurrió con esta medalla, pero tenemos que estar contentos porque una Plata es un gran resultado. Ya nos hemos olvidado un poco de todo lo que sucedió. Fue un hecho triste y desafortunado, y aunque se merecieron el oro, la plata está muy bien, estamos muy contentos.
CAC. Los regatistas cántabros están en un momento muy bueno (Echávarri, Arrarte, de la Plaza, Cuervas-Mons…). ¿Vienen los más jóvenes pisando fuerte?
J.A. Sin duda. Lo que pasa que Fernando Echávarri está compaginando la vela olímpica y la de altura. Otros como de la Plaza, Pablo Arrarte o Cuervas-Mons, vienen de la vela ligera y ahora están en la de altura, de crucero, en la que Pachi Rivero ya es un veterano. A este respecto, me gustaría hacer hincapié en la fuerza que tiene Cantabria en la vela en general: ligera, de crucero y olímpica. Debe ser la comunidad que más representantes tiene siendo seguramente la más pequeña. Esto nos da una idea del nivel tan alto que hay en la vela de Cantabria, así como de la tradición existente.
CAC. Y lo bien que se os da…
J.A. Si, porque que duda cabe que tenemos unas excelentes infraestructuras, como el mismo CEAR de la vela o el Club Marítimo de Santander, que es de los que más actividades programan a lo largo del año. Todo esto hace que salgan grandes regatistas. Además tenemos un campo de regatas excelente para entrenar, en el que llueva o haga frío si uno se equipa bien, no tiene por qué haber problemas. Contamos con todo para hacer de nuestros deportistas unos campeones.
CAC. Destacó como deportista en activo y ahora como preparador…
J.A. Es distinto, pero lo siento como si yo fuese el deportista. Viví como entrenador la medalla de Oro de Iker y Xavi en Atenas‘04, y lo hice con mucha intensidad y con una alegría increíble. También la de Santi López-Vázquez y Javier de la Plaza, que quedaron cuartos. Esta última también la sufrí porque a pesar de tener muchas opciones, durante algunas de las fases de las Olimpiadas de Sidney’00, no consiguieron la medalla por poco. Y después, de otra manera distinta como es la de director del equipo, en la que vives el día a día pero con la diferencia de que en lugar de estar pendiente de uno lo estás de todos los componentes. En definitiva, se sufre mucho siguiendo a los demás, pero cuando se gana es una gran alegría.
CAC. ¿Qué criterios se siguen para elegir a los deportistas que participan en los campeonatos (nacionales, europeos, mundiales, olimpiadas…)?
J.A. En la vela suele haber dos o tres tripulaciones por categoría olímpica compuestas por los mejores, y de entre éstos los que tienen un mejor nivel son los que elegimos para que nos representen. Hay que destacar que hemos ganado muchos europeos y mundiales en el pasado ciclo olímpico: hemos sido campeones del mundo en Tornado, 49er, Yngling, Laser Standard...
CAC. Hay cinco cántabros en la VOR (Volvo Ocean Race) ¿Es tan duro como se dice?
J.A. A mi me lo parece. Yo se lo digo a ellos y le quitan importancia.
CAC. ¿Cuál es su papel en el CEAR?
J.A. Además de director del Centro de Alto Rendimiento, recientemente he sido nombrado director deportivo de la Real Federación Española de Vela, en el que tengo responsabilidad sobre el equipo olímpico pero también sobre la vela nacional en general. Por otra parte, Santiago López-Vázquez ha pasado a ocupar el puesto de director de preparación olímpica, cargo que ocupaba yo hasta entonces. Además de las tareas propias de la vela en su vertiente olímpica, en el Centro realizamos muchas otras actividades como la promoción del deporte a través de la escuela; en el ámbito de la tecnificación, trabajamos con los jóvenes para hacer que en el tiempo que están desde que empiezan a competir hasta que puedan llegar al equipo olímpico sea lo más breve posible; enseñamos las técnicas de competición…
CAC. ¿Cuál es el valor añadido de este Centro respecto a otros?
J.A. Como instalación es modélica. Tenemos todo lo que un deportista necesita para realizar una preparación olímpica al más alto nivel. Hay una cosa que a mí me gusta recalcar, y es que no es que tengamos más margen por ser una instalación olímpica sino que aquí tenemos todos los niveles: al equipo olímpico entrenando por un lado y, por otro, a los equipos nacionales infantiles y juveniles que vienen a entrenar periódicamente; a los encargados de la parcela de tecnificación y la escuela de vela. Está estructurado de tal forma que cada alumno va viendo el eslabón siguiente de la cadena, los pasos que tiene que ir dando para llegar en un futuro al equipo olímpico, y creo que, sobre este particular, son pocas las instalaciones que sean tan completas. Tiene un promedio de cualidades que es, en general, muy alto.




