No todo el mundo estaría dispuesto a subirse a un pequeño habitáculo amarrado a un globo y ascender a unos cuantos cientos de metros del suelo. Da vértigo sólo pensarlo. O al menos esa puede ser la primera impresión, pero nada ver que con la realidad. Volar en globo es una actividad segura. Con el material adecuado, la experiencia del piloto y las medidas de seguridad que contemplan antes de realizar un vuelo, la diversión, disfrutar del paisaje y la sensación de estar como en un mirador, sólo que a una altura considerable, son motivos más que suficientes para que cualquiera se anime a vivir una experiencia de la que saldrá más que airoso. El secreto: no mirar abajo.
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