No todo el mundo estaría dispuesto a subirse a un pequeño habitáculo amarrado a un globo y ascender a unos cuantos cientos de metros del suelo. Da vértigo sólo pensarlo. O al menos esa puede ser la primera impresión, pero nada ver que con la realidad. Volar en globo es una actividad segura. Con el material adecuado, la experiencia del piloto y las medidas de seguridad que contemplan antes de realizar un vuelo, la diversión, disfrutar del paisaje y la sensación de estar como en un mirador, sólo que a una altura considerable, son motivos más que suficientes para que cualquiera se anime a vivir una experiencia de la que saldrá más que airoso. El secreto: no mirar abajo.
¿Se imaginan contemplar Cantabria desde una altura superior a los 2.000 metros? ¿Y hacerlo desde un emplazamiento privilegiado? Desde hace dos años esto es posible en esta región. El responsable y pionero de los vuelos para turistas es el piloto Javier Álvarez, un asturiano con 16 años de experiencia, que hace dos decidió trasladarse a Reinosa para brindarnos la oportunidad de ‘pasear’ por los cielos de Cantabria a lomos de un globo aerostático. El globo, la cesta, los quemadores, las botellas de gas, los aparatos de seguridad y la pericia del piloto son los ingredientes necesarios de esta ‘ensalada’ más que apetecible.Javier Álvarez es propietario de un globo, modelo Ultramagic F-90, con una cesta (C-10) con capacidad para tres personas, incluido el piloto, y con una vela, con una capacidad de 2.550 metros cúbicos, fabricada con tejido de fibra para los 2/3 inferiores y de nomex para el resto, la parte que corona el globo y a la que es necesario untar con una cera especial para que soporte las altas temperaturas. Unas características que no se escogen sino que responden a una normativa. Las cestas, sin ir más lejos, no se pueden llevar a capricho ya que hay unas medidas predeterminadas en función del volumen del globo. En cuanto al peso que soporta, hay unas normas en las que en función de la altura a la que estés, el clima y la velocidad del aire puedes llevar más o menos peso, todo determinado por unos varemos oficiales que hay que cumplir sin contemplaciones. Llama la atención que la cesta aún siga fabricándose de un material tan rudimentario como el mimbre, pero a día de hoy no se ha inventado nada mejor v más resistente por la sencilla razón de que, como apunta Javier Álvarez, “se trata de un material que golpee contra lo que se golpee siempre vuelve a su estado inicial, soporta los golpes a la perfección y no se dobla o rompe; el mimbre es muy resistente, aguanta de todo”.
Preparativos
Como en tantas otras actividades, para volar en globo hay que realizar previamente una serie de comprobaciones, es decir, empezar desde abajo. Lo primero que hace el piloto no sólo consiste en buscar el sitio idóneo para despegar sino también que el emplazamiento en cuestión tenga unas condiciones climatológicas adecuadas, y para esto realizan algo muy sencillo a la par que fundamental: soltar globos de helio para comprobar la dirección del aire a distintas alturas para, una vez que se sabe, situarse e ir hacia el lado contrario. En definitiva, es una referencia porque una vez que se está en el aire no se sabe realmente por dónde va a venir la corriente, ya que cambia continuamente. Es ahí donde entra en juego la pericia del piloto que tiene que ir controlando el globo, subiendo y bajando de vez en cuando, para saber hacia donde van las corrientes de aire e intentar dirigir el globo en la dirección correcta.
Una vez subsanado este trámite sólo queda acercarse hasta la zona elegida y sacar todo el material para darle ‘forma’. A lo largo de esta operación es muy importante, por motivos de seguridad, que el globo esté sujeto en todo momento con una cuerda al coche. Antes de hinchar el globo hay que fijar los quemadores (aparato para calentar el interior del globo y así poder manejarlo) a la cesta; después se coloca toda la vela en el suelo y se extiende, se abre ligeramente la parte inferior y con el ventilador en marcha se comienza a inflar, y cuando esté casi terminada esta operación hay que cerrar la parte superior (la corona) con velcro mientras otro compañero sujeta el globo. Una vez que el globo está hinchado hay que pulsar los quemadores hasta que el éste quede en posición vertical. Después, viene la parte más esperada: suben el piloto y los pasajeros y comienza el vuelo. ¡¡A darle gas!!
Una vez que los pasajeros han disfrutado de un vuelo cargado de emociones.., y de muchas fotografías, llega el momento de buscar el lugar adecuado para aterrizar, una maniobra que reclama toda la atención del piloto. Si el tiempo lo permite se intenta buscar una zona de fácil acceso para que el grupo de apoyo pueda acercarse con el coche a los mismos pies del globo para proceder a su recogida.
A la hora de tomar tierra puede pasar que se vea un sitio muy bueno para aterrizar, pero al iniciarse el descenso cabe la posibilidad de que haya un cambio de corriente de aire que te desvíe, por lo que es necesario volver a subir para intentarlo de nuevo jugando con el globo y teniendo la cabeza muy despejada para adelantarte a la reacción del globo respecto a esas corrientes. El aterrizaje es uno de los momentos más atractivos de todo el ‘viaje’, y no porque éste llegue a su fin, porque el instante en el que la cesta impacta ligeramente contra el suelo, en repetidas ocasiones, la sensación se torna muy excitante. Durante el vuelo es muy importante controlar todas las líneas de alta tensión que hay a los alrededores de la zona de vuelo aunque no se vaya a pasar cerca de ellas. Toda precaución es poca.
Seguridad
La tranquilidad de los pasajeros en este tipo de vuelos viene determinada por las garantías que ofrecen los pilotos de estas aeronaves. Tanto es así que si el piloto nota que hay mucho viento, al soltar el globo de helio para saber la velocidad y la dirección de las corrientes, se lo comunica a los clientes y suspende automáticamente el vuelo, porque como dice Javier Álvarez “lo hacemos porque no queremos que exista ni el más mínimo resquicio de riesgo para llevar pasajeros. El piloto tiene que ser estricto en este sentido, independientemente de que a algún pasajero le pueda molestar. La seguridad está por encima de todo”. Por este motivo, entre otros, es por lo que no existen apenas accidentes de globo, porque se toman todas las medidas necesarias para que el vuelo se disfrute y no se convierta en una pesadilla. El GPS o el Bario, que indica la altura y la velocidad de subida y bajada en metros por segundo, son algunos de los aparatos que todo piloto experimentado debe llevar consigo, no así los que se inician “ya que es recomendable que en principio no los lleven para no acostumbrarse mal. Es mejor aprender primero sin aparatos para que, en caso de que se estropeen, el piloto sepa manejar el globo a golpe de experiencia”, destaca Álvarez.
Durante el vuelo rara vez se mantiene una comunicación a través de los ‘walkies’ excepto para indicar a la persona que hace el seguimiento desde tierra (soguilla, en el argot) por dónde tiene que ir con el coche en caso de que el globo se haya salido de su ángulo de visión. El ‘soguilla’ también debe evitar meterse por caminos que puedan representar algún contratiempo, como en aquellos en los no se pueda dar marcha atrás, porque hay que tener en cuenta que el coche lleva el remolque donde se guarda el globo, por lo que no puede arriesgarse a ir por una pista en la que no pueda hacer maniobra con la carga en el remolque. El apoyo del ‘soguilla’ es obligatorio pues al despegar el piloto nunca sabe exactamente donde va a aterrizar, de ahí que sea necesario alguien que haga el seguimiento desde tierra para ir a buscar a la ‘tripulación’ y, más importante, para socorrer en caso de necesidad.
Licencia
Para ser piloto de globo hay que aprobar un examen que consta de dos partes bien diferenciadas: por un lado está la referente a conocimientos de aviación civil, igual al que hacen los aspirantes a pilotar aviones; y, por otro, la que responde a cuestiones específicas para el manejo de globos aerostáticos. En lo que a la práctica se refiere hay que tener un número de horas de vuelo determinado, y luego demostrarlo. Para comprobar su veracidad existen los cuadernos de navegación donde aparecen los días que vuelan, la hora del despegue y del aterrizaje, etc... Hasta las 100 horas, un profesor y/o controlador puede ir con el aspirante en el globo o bien quedarse en tierra, en este caso para observar si las maniobras se realizan correctamente. A partir de las 100 horas hay otra parte de examen, correspondiente al de piloto comercial, necesario para llevar a pasajeros o hacer ‘cautivos’ (el globo, sujeto al suelo, sólo se puede subir unos metros), algo que se realiza principalmente con fines publicitarios.
En definitiva, montar en un globo aerostático no es una actividad que se pueda hacer cuando se quiera, tienen que darse una serie de factores. Lo que sí parece tener claro Javier Álvarez es que el que prueba, repite. “A la gente le gusta la parte en la que hay que montar y desmontar el globo, les gusta saber cuál es el proceso que se sigue para poner el globo en pie y, una vez que se aterriza, recogerlo. Además, cuando a la gente se le enseña desde el aire, con la estabilidad que tiene el globo, el paisaje y la fauna de la zona, entre otras cosas, se quedan encantados”, señala. Y para el que tenga vértigo, el mejor remedio es este consejo: “no deben preocuparse porque la impresión es menor de lo que puede parecer en un principio, hay que tener en cuenta que el globo no sube de golpe sino que va ascendiendo lentamente. Eso sí, es fundamental no mirar hacia abajo sino al horizonte”, comenta Álvarez.
Javier Álvarez
Curriculum
Aeronáutico
Piloto de globo desde septiembre de 2004. Nº Titulo 351
Autorización especifica transporte aéreo comercial (globos)
Horas totales 417:50
Piloto participante en:
• Copas del Rey, 2004, 2005, 2006 y 2007
• Campeonato de España Valladolid 2003
• Campeonato de España Haro 2004
• Campeonato de España Granada 2005
• Campeonato de España Villamartín 2006
• Campeonato de España Mollerusa 2007
• Campeonatos de Cataluña de los años 2004, 2005 y 2006
• Campeonato de La Rioja Haro 2007
• Memorial Diego Criado del Rey Valladolid 2004, 2005, 2006 y 2007
• Memorial Jesús Fernández Duro (Gijón) 2006
• Campeonato de Euskadi (Vitoria) 2006 y 2007
• European Balloon Festival (Igualada) 2005 y 2006
Miembro del equipo de vuelo español en el 3º Festival Internacional de Balóes de Ar Quente (Portugal) 1999
Miembro del equipo de vuelo de la Selección Nacional en el Campeonato de Europa (Alemania) 2003 “Honda Grand Prix”




