BERNARDINO HERRERA
Casco, protecciones para brazos y piernas, peto y stick. Este es el envoltorio bajo el cual se esconde la figura de Bernardino Herrera cada vez que sale a la pista dispuesto a impedir que la bola se cuele entre los tres palos. Portero por devoción y economista de profesión lleva más de media vida militando en la selección española de hockey hierba. A sus 30 años, este cántabro afincado en Madrid, comenzó a hacer sus pinitos en este deporte con ocho años ‘por culpa’ de su hermano mayor, y hoy su palmarés certifica su valía. Es un deportista que no se arrima a las casualidades, detrás de sus triunfos sólo contempla trabajo, constancia y dedicación; y porqué no, también un punto de diversión.
CAC. ¿A qué se debe su afición por el hockey?B.H. Empecé a jugar cuando tenía ocho años por culpa de mi hermano mayor, Fernando -que todavía juega en el Caja Cantabria Sardinero-. Íbamos a un colegio que se llamaba Divino Maestro en el que se jugaba al hockey, un día se apuntó y como se lo pasaba tan bien y se divertía tanto, yo también quise apuntarme. Y hasta hoy, que todavía jugamos los dos.
CAC. ¿En qué equipos ha jugado a lo largo de su carrera deportiva?
B.H. Estuve jugando en el Colegio Divino Maestro hasta que lo cerraron cuando tenía 12 años, de allí me fui al Sardinero Hockey Club (hasta la temporada 1996-97); Real Grupo de Cultura Covadonga de Gijón (1997-1998); Universidad Complutense de Madrid (1998-2003); Sardinero Hockey Club; y, actualmente, en el Club de Campo de Madrid.
CAC. ¿Cuándo le llamaron por primera vez para jugar en la selección? ¿Cuál fue su reacción?
B.H. Para jugar con la selección nacional en la sub-16 me llamaron en 1992, y con la absoluta en 1996, aunque mi debut en partido oficial con la absoluta fue en 1998. La primera vez que me llamaron para ir a la sub-16 me enviaron una carta a casa y fue como la típica mañana de reyes magos para los niños, me emocioné muchísimo, estaba en una nube. Después, la llamada para la absoluta supuso cumplir un sueño en el que mi meta era la de participar en unos Juegos Olímpicos. En la absoluta, más que una ilusión fue una motivación extra para seguir entrenando duro.
CAC. ¿Qué ambiente ha reinado y reina en la selección?
B.H. Ha cambiado bastante en dos aspectos. En cuanto al grupo, cuando entré había mucha distancia entre los que llevaban más tiempo y los nuevos, así como entre los que no éramos catalanes y los que lo eran. Además, la lista era mucho más reducida. Generalmente en la selección el número de jugadores que no son catalanes va de 2 a 5, de un total de 18. Ahora, además de abrirse la lista a más jugadores, hay una mayor sensibilidad en los temas de grupo y en que todo el mundo se sienta lo mejor posible, y eso se nota en los resultados. Aunque hay que seguir trabajando porque siempre se puede mejorar. Pero lo que más ha cambiado en mi opinión es el punto de vista con el que se va a los torneos. Antes se iba un poco a la expectativa, con objetivos medios, y ahora cada vez que vamos a un torneo, si sabemos que hemos entrenado bien, vamos a ganarlo.
CAC. ¿Está Pekín cada vez más cerca?
B.H. Ahora estoy en una situación delicada porque tengo que ganarme el billete a Pekín. Antes era fijo y ahora parece que no, pero no he cambiado nada. Sigo entrenando y trabajando físicamente con el mismo ímpetu, o más, que cuando era fijo para estar entre los mejores. Para entenderlo mejor, mi situación ahora es un poco como la de Raúl en fútbol, y creo que Raúl está dando un ejemplo con su manera de afrontar esta situación, de aceptarla, trabajar y demostrar que es imprescindible en el campo.
CAC. ¿Hay opciones de lograr una medalla?
B.H. Creo que estamos mejor que en Atenas, porque estamos con muy buenas sensaciones -como allí- pero con más experiencia, y eso es un plus que nos puede dar más posibilidades de lograr medalla.
CAC. ¿Cree que la selección es un referente en el mundo del hockey a nivel mundial? ¿Es un equipo al que hay que “temer”?
B.H. No quizás el referente, pero si uno de los referentes. Desde hace cuatro años, más o menos, tenemos más seguidores por el mundo. Los aficionados nos dicen cuando vamos fuera que es muy divertido ver a España por su juego vertical y ofensivo, aunque a veces para los defensas y para mi no sea tan divertido. Es un equipo que hay que temer porque en todos los torneos de alto nivel de los últimos cuatro años hemos estado luchando por las medallas. Yo, por lo menos, tendría respeto por un equipo así.
CAC. ¿Le ha costado mucho llegar a formar parte de la élite?
B.H. Supongo que si, pero la verdad es que me lo he pasado muy bien. No siento que haya hecho sacrificios, ya que eso significaría que he renunciado a cosas, y como lo que más me ha gustado ha sido el hockey siento que siempre he hecho lo que me ha gustado. Además, creo que todo el que llega ha entrenado y trabajado mucho, así que no considero que haya hecho más de lo que han hecho el resto de mis compañeros. Con 18 años me fui a una residencia para deportistas en Madrid, pasé a entrenar todos los días y a viajar cada fin de semana, y esto quizás a otros les parezca una tortura pero para mi fue algo normal.
CAC. ¿Y cuál es el secreto para estar entre los mejores?
B.H. El secreto es trabajo, talento y después más trabajo. No me fío de un jugador que no entrena duro pero dice que para el partido estará a tope. Yo entreno como juego, la diferencia es que sufro entrenado para disfrutar jugando, creo que cuando lo sienta al revés lo dejaré. Y como portero mi secreto es parar lo que hay que parar y algo más.
CAC. ¿Qué condiciones hay que tener para ser un portero de su categoría?
B.H. No creo en los biotipos. Pienso que lo mejor es descubrir las cualidades que tiene cada uno e intentar desarrollarlas al máximo, al contrario que con las debilidades. De mi decían que no era muy alto para ser portero (1,80), quizás por eso me fijé en porteros como yo, de todos los deportes. En este sentido soy muy curioso, siempre me he fijado en los porteros. En fútbol, por ejemplo, mi referente era Paco Buyo. Siempre me han dicho que pienso mucho mientras estoy jugando y por eso a veces parece que me adelanto a las jugadas, que cuando hago paradas difíciles las hago de tal manera que parezcan fáciles (quizás sobrio), que tengo reflejos y que la mejor parada es un despeje a corner.
CAC. ¿La presión es parte del juego?
B.H. Si, por supuesto. Es muy típico que de joven la niegues, que uno piense que está por encima de eso. Es el mismo caso de los nervios. Ahora lo que hago es manejarla, no negarla. La presión o los nervios siempre van a estar, lo que intento es manejarlos o graduarlos para mi provecho. Está claro que si queda un minuto para acabar, vas empate y te tiran un penalty, pues hay presión. Por eso es importante trabajarlo previamente.
CAC. ¿Cómo es un día normal en su vida?
B.H. Trabajo en Bdo Audiberia de nueve de la mañana a siete y media de la tarde (tengo una hora y media para comer). Voy a comer a la residencia donde vivía, así puedo mantener una dieta mejor. Cuando salgo de trabajar me voy al Club a entrenar una hora de físico, y una hora y media técnico. Suelo llegar a casa sobre las once de la noche, ceno y a la cama.
CAC. ¿Cómo ve al hockey en Cantabria?
B.H. Con altibajos porque no acabamos de tener a todos los equipos de Cantabria en la máxima categoría del hockey en España. Yo soy del Sardinero H.C. de toda la vida y se que para nuestro equipo es muy difícil estar ahora entre los mejores, puesto que los presupuestos de la máxima categoría son cada vez más altos y la exigencia mayor. Veo que van saliendo jóvenes de la cantera porque desde hace años las selecciones inferiores tienen jugadores de la región, pero para poder relanzar el hockey en nuestra región es necesario un segundo campo, que ya está programado.
CAC. ¿Cree que al igual que otros deportes, el hockey debería tener más difusión, ayudas…?
B.H. Todo eso depende del marketing que se haga. La gente de nuestro mundillo está equivocada en este tema, no podemos echar la culpa a los demás mientras nosotros nos quedamos esperando a que la gente venga a vernos. Creo que debe hacerse al revés, cambiar la mentalidad de nuestros directivos y dirigentes. Debemos vender mucho mejor el hockey pues tiene cualidades y atractivo suficiente como para llenar estadios, hojas de periódico u horas en televisión. En otros países ya se ha hecho.
CAC. Hace poco fue premiado por la Federación Cántabra ¿qué otros reconocimientos ha recibido?
B.H. Soy un poco despistado para eso, sé que nos han dado insignias de la R.F.E.H. y del C.O.E., pero no sabría decir bien cual. Me han dado algunos de mejor portero, e incluso he disputado un partido benéfico contra Holanda con una selección del mundo, pero los que más ilusión me han hecho han sido los premios que me dieron en la Gala del Deporte Cántabro. Cuando era pequeño ya veía los ‘Alerta de Plata’ para ver qué deportistas iban y alucinaba con ellos, y ahora es a mi al que dan uno de los premios. Además, el cariño de tu tierra es algo muy especial. Siempre he llevado con orgullo, y con este reconocimiento aún más, representar a Cantabria en la selección.
CAC. ¿Tiene cuerda para rato?
B.H. Buff!! no creo. Por lo menos en la selección no. Esté o no esté después de Pekín lo dejaré. Es imposible compaginar por mucho más tiempo trabajo y hockey al máximo nivel, es muy exigente. Y como es imposible vivir del hockey, la única opción que me queda es dejarlo. El jugar a nivel de Club no creo que lo deje, aunque lo que más me gustaría sería jugar de jugador.
CAC. ¿Cuál es su mejor jugada?
B.H. Recuerdo especialmente una en la final de la primera Copa del Rey que gané: quedaba muy poco para acabar, unos 2 ó 3 minutos, e íbamos empate, fue un pase de la muerte, tiro a bocajarro al segundo palo, me tiré desde el primer palo y la paré tirándome a mano cambiada. Me dijeron, incluso, que la gente estaba celebrando el gol en la grada, cuando no lo habían metido. Jugadores de mi equipo vinieron a abrazarme, fue increíble. En este partido llegamos a los penaltis y ganamos. En lo personal, me quedo con mi novia Sílvia –también jugadora de hockey-. Espero que si le preguntas a ella cuál es su mejor gol te diga que yo (se despide con una sonrisa).
Un brillante palmarés
145 veces internacional y tres años entre los capitanes de la selección.
2 Juegos Olímpicos: Sidney 2000 (9º) y Atenas 2004 (4º).
2 Campeonatos del Mundo: Kuala Lumpur 2002 (11º) y Mönchengladbach 2006 (3º).
4 Campeonatos de Europa: Padova 1999 (5º) Barcelona (2º) Leipzig (1º) y Manchester (2º).
6 Champions Trophy: Lahore (5º), Brisbane (4º), Amsterdam (4º), Lahore (1º), Chennay (3º) y Terrrassa (1º).
1 Campeonato del Mundo Indoor: Viena 2006 (3º).
3 Campeonatos de Europa Indoor: Slaguense 1999 (4º), Lucerna 2001 (2º), Santander (2º).
Campeón Recopa de Europa. Lille (2005).
2 veces campeón de la Copa del Rey 2004 y 2005.
4 veces campeón de España de sala: 2004, 2005, 2006 y 2007.



