Pantano del Ebro: La “Tarifa” del Norte

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En la editorial de nuestro primer número un párrafo citaba:”…los pioneros que, abriendo senderos en lo desconocido, ponen a nuestro alcance lugares y situaciones insospechadas”. Casualidades de la vida, unos pocos días antes del cierre del segundo número de Cronoaventura Cantabria que ahora lees conocí a alguien que encajaba a la perfección en este perfil.


Este pionero se llama Lander. Es un guipuzcoano a quien su pasión le ha traído al Embalse del Ebro. Llegó aquí hace poco mas de dos años detrás de un sueño, que es vivir del Kiteboarding. Y ha venido para quedarse. Ahora vive en Corconte, una aldea muy tranquila de Campoó de Yuso. Cada mañana, en cuanto se levanta, ve el pantano desde la ventana de su habitación y recuerda los buenos momentos que ha vivido aquí los últimos veranos. Se siente muy afortunado por haber conocido a muchas personas que le ayudan y apoyan en esta nueva etapa de su vida. Ha dejado muchas cosas atrás. Este invierno ha comenzado a trabajar en la estación de Alto Campoó, pero, como al resto de sus compañeros, le está tocando vivir la peor temporada de nieve. Está impaciente por que llegue la primavera, el sol caliente el agua y empiece a bombear viento cada día. Desea que llegue su temporada, y eso se le nota.

Lander es profesor de este deporte. Está titulado por la Real Federación Española de Vela (R.F.E.V.) y la Asociación Española de Kitesurf (A.E.K.), y es fundador de la primera escuela de kiteboarding de aguas interiores de España. Su escuela se llama Nosopla Kiteboarding. Es el ‘culpable’ de una nueva forma de turismo hasta ahora desconocida en la zona. Ahora, los veranos de Campoó de Yuso y el Valle de Valdebezana (Burgos) se llenan de colores; los de las cometas de kite, que los días de viento desde mayo a septiembre sobrevuelan las aguas del pantano. Se está ganando el respeto de la gente del lugar, y ya es conocido en el mundo del kiteboarding nacional. Con su labor de promoción ha sido capaz de impulsar el desarrollo turístico y aportar algo más de vida en el verano pantanero. Gracias a ello algo está cambiando en la economía local. Algunos empresarios están ampliando su oferta de alojamiento y servicios. A la oferta ya existente, como es el piragüismo, los quads, paint ball, paseos a caballo, etcétera, hay que añadir nuevos deportes como las rutas en motos de enduro y deportes acuáticos para toda la familia como la banana o el Donut. Y otros más radicales como el wakeboarding, wakesurfing o el protagonista de estas líneas, Kiteboarding.

Tiene 40 años recién cumplidos, aspecto surfer y una sonrisa franca. Hablando con él sabe transmitirme su pasión por el kite y el pantano. Media vida la ha pasado surfeando olas por todo el Cantábrico, desde Hossegor hasta Rodiles. Es un hombre de mar, sin duda, y un enamorado del embalse del Ebro desde que lo conoció por primera vez el 16 de agosto del 2005. Un día inolvidable para el. Me cuenta que en aquella época el embalse era conocido por el mundillo del windsurf y que sólo un grupo muy reducido de locales empezaron a hacer kite no más de un par de años antes. Se podían contar con los dedos de una mano. Este último verano el embalse ya es un referente nacional, y se han visto cerca de 100 kites navegando en una sola jornada. Por aquí han pasado kiteboarders de todo el litoral español, catalanes, vascos, gallegos, valencianos, mallorquines, andaluces de la zona de Huelva, y del paraíso del viento, Tarifa. Todos ellos han coincidido en lo mismo. El embalse es un lugar espectacular que rompe con los esquemas de los que practican este deporte, acostumbrados al salitre del mar y entornos urbanos. Algunos madrileños lo  llaman ‘la Tarifa del norte’.

En los próximos números de la revista nos contará su historia, inquietudes, proyectos y mucho más de su pasión, el kiteboarding. Nos mostrará el Embalse del Ebro desde un ángulo distinto, una visión fresca, deportiva y radical.