Unos no tuvieron el suficiente valor y renunciaron al viaje y otros lo tacharon de locura, pero mi amigo Paco y yo siempre creímos que iba a ser una gran aventura. Así, después de muchos preparativos, el 26 de septiembre -como habíamos acordado-, partimos desde Cantabria destino Marruecos con nuestras motos, y es ahí donde comenzó la gran aventura que ha sido este viaje. Las motos no eran ni más ni menos que nuestras queridas Vespas: una 150 GS del año 1967 -la abuela- y una 200 del año 1990 -la nieta-, que con nuestros cuidados y mimos nos llevarían durante doce días a descubrir la belleza del país alauita y el encanto de sus gentes.
¿Qué cómo surgió este viaje? Llevo años queriendo ir a Marruecos para recorrerlo, como hace mucha gente, a los mandos de una moto. Algunos de mis compañeros tienen una Vespa, así que les propuse la idea de realizar este viaje y les pareció una proposición divertida y original, aunque al final la mayoría de ellos no fueran coparticipes de esta experiencia tan enriquecedora. Aún hoy no tengo constancia de que alguien haya vivido esta aventura a lomos de una moto con tanta solera.
Pocas cosas dan una idea de esta aventura, de este viaje tan especial, de un sueño que se hizo, por fin, realidad. Muy cerca de nuestra casa hemos podido encontrar un mundo distinto, más salvaje y natural, menos organizado, donde lo primero que hemos aprendido al acercarnos a las gentes de sus pueblos es que se pueden tener sobre el papel menos libertades y, a la vez, vivir de forma más libre, con menos ataduras sociales y morales; se pueden tener menos recursos y servicios, menos poderes materiales y avances de todo orden… y ser poseedores, en general, de una mirada más radiante, ilusionada y llena de felicidad.
Marruecos nos ha enamorado. Creo que es el país más “auténtico” de todos los que he conocido. Nos hemos encontrado un paraíso de contrastes, y no sólo en sus paisajes y temperaturas, sino también en sus gentes: árabes y bereberes, pillos y hospitalarios, amigos y negociantes… Gentes que siempre nos miraron con sorpresa y admiración cuando hemos pasado sobre nuestras motos, despacito, junto a ellos por sus pueblos y aldeas. Gentes dispuestas a ayudarte y recibirte con su mejor sonrisa, donde no les faltaba un saludo, un hola, un adiós… En esta aventura nos hemos sentido "reyes por un par de semanas". Una sensación que no olvidaremos nunca.
Paisajes
Muchos han sido los pueblos que hemos visitado y más la gente que hemos conocido. Describirlo con unas pocas palabras es muy difícil: hablar, por ejemplo, del panorama sobrecogedor que nos ofrecieron los bosques de cedros poblados de monos y de los valles del Atlas Medio; explicar el resurgimiento más espectacular del sistema hidráulico subterráneo de la región con más de cuarenta fuentes de agua dulce y siete de agua salada, las cuales desembocan en una cascada en medio de un estrépito ensordecedor: las fuentes del Uadi Oum er Rbia; o definir la belleza de las sorprendentes cascadas de Ouzoud, con más de 110 metros de caída, declaradas como uno de los emplazamientos más bonitos de Marruecos.
De Marrakech se podría decir, entre otras muchas cosas, que es una ciudad afamada por sus mercados y fiestas. Lo que más nos impresionó fueron las filas de chiringuitos de comida al aire libre que llenan el aire de sabrosos aromas en la plaza Djema el-Fna. Los malabaristas, cuentistas, encantadores de serpientes, magos, acróbatas y locos inofensivos toman el resto de la misma dándola vida todos los días. Y del tráfico de esta ciudad, qué se puede decir… una autentica locura, da miedo.
Al continuar el viaje hacia nuestro destino tuvimos que atravesar varios puertos, como el de Tizi-n-Tichka (puerto de pastos). La naturaleza y el color del suelo cambian desde el rosa hasta el gris mineral o el ocre. Las casas adquieren su color en función del entorno y los puestos de vendedores de minerales se suceden de curva en curva.
Qué decir del pueblo de Ait Benhadu, uno de los ksur mejor conservados de todo Marruecos. Es imperdonable perderse esta visita que proporcionará fotografías e imágenes increíbles. Razón más que de sobra para ser declarada en 1987 Patrimonio Mundial protegida por la UNESCO. Por cierto, muy curioso el desfile, de madrugada, de las mujeres que llevan hierba cortada sobre sus cabezas.
Esta aventura no habría estado completa de no haber atravesado las ‘estrellas’ de todas las gargantas naturales: las del Todra y Dades. Unas formaciones rocosas inimaginables, realmente impresionantes. El recorrido fue excepcional por la belleza de los paisajes que tuvimos la oportunidad de saborear en nuestra travesía.
Desierto
También tuvimos nuestra ración de arena. El desierto, me refiero al Erg Chebi, es lo más parecido al que todos tenemos mitificado: grandes dunas de color cambiante, dromedarios, hombres de azul… El Erg Chebi es una gran aglomeración de dunas. Como curiosidad diré que en uno de sus viajes Marco Polo describió esta zona como “lugar imposible de llegar”.
No le faltaba razón. Este paisaje es precioso, de una belleza espectacular. Hay que vivirlo, es un lugar mágico. Hasta tal punto nos impactó que decidimos quedarnos un día más y celebrar allí el cumpleaños de Paco –mi compañero de viaje-, compartiendo con sus gentes las costumbres del día a día y disfrutando, una vez más, de su gran corazón y de su generosidad.
No podemos olvidarnos de Boughrart, el Pueblo de los Alfareros, un espectáculo fascinante de precisión y destreza. Sobre unos tornos, con sus hábiles manos, elaboran platos, tazas y jarrones. De la producción artesanal de las familias que habitan en sus pueblos (alfareros, herreros…) a las mujeres que tejen las hojas de palmera para hacer alfombras o al que trenza los tallos para hacer cordajes; los inmensos palmerales que surgen a lo largo del camino, dando color y contraste; los bonitos pueblos fortificados… Merece la pena vivirlo en carne propia.
En definitiva, fueron doce días, 24.060 kilómetros de gran belleza y muchas anécdotas. En cuanto al itinerario, y para no enumerar todos los pueblos, imaginaros bordear todo el Atlas, cruzándolo de Norte a Sur y de Este a Oeste, atravesando los puertos más importantes de la geografía alauita.
En cuanto a los imprevistos –averías, meteorología…-, nada de importancia: un pinchazo, algún cable roto, cambio de bujías, una bobina rota y el susto del primer día, antes de empezar la ruta, en el que las motos se resistían a arrancar debido a una tromba de agua. El resto, sólo disfrutar del paisaje, de las rutas y de sus gentes.Si nos tuviéramos que quedar con una etapa sin duda escogeríamos la del desierto. El poder convivir con esa gente –éramos sus invitados de honor-, el compartir un día entero con ellos, su forma de vivir el día a día, su ingenio para afrontar los problemas que les surgen en lo cotidiano y de qué forma más natural los solventan… Hay que vivir la experiencia.Con esta pequeña descripción, el que suscribe espera hacer llegar a los lectores de CronoAventura Cantabria el encanto de esta tierra para que se animen a visitarla y puedan disfrutar tanto o más que nosotros de esta aventura.
Después de este viaje sólo nos queda ir preparando el siguiente, con las mismas ganas y la misma ilusión. Quién sabe si este año, aprovechando el 50 aniversario de Vespa, puede que nuestro próximo destino sea la factoría de la marca en su tierra, Italia.
EL VIAJE PASO A PASO
ETAPA 1: Azrou – Khenifra - Ksiba – Beni Mellal (210 km.)
El Camino de los Cedros es una carretera, entre Azrou y Khenifra, que ofrece al viajero panoramas sobrecogedores de los bosques de cedros poblados de monos y de los valles del Atlas medio. También se pueden visitar las fuentes del Uadi Oum er Rbia, el espectacular sistema hidráulico subterráneo de la región, o el lago Aguelman Azigza, cuyo color turquesa se debe a la profundidad de sus aguas.
A Khenifra se la conoce también como la ciudad roja por sus construcciones, así como por el color de su tierra. Ksiba es el paraíso de los espeleólogos, ya que cuenta con varias cuevas en proceso de explotación.
ETAPA 2: Beni Mellal – Cascadas de Ouzoud (150 km.)
Beni Mellal es la puerta de entrada al Atlas, oculta en un inmenso vergel al pie del Atlas.
Las Cascadas de Ouzoud es uno de los emplazamientos más bonitos de Marrueco. Sus aguas tienen una caída de 110 metros.
ETAPA 3: Cascadas de Ouzoud – Demnate – Marrakech (170 km.)
En Demnate se puede visitar el puente natural de Imi-n-Ifri, donde un camino fácil te permite bajar hasta el lecho del arroyo y admirar las concreciones y estalactitas.
ETAPA 4: Marrakech
Es uno de los centros culturales más importantes de Marruecos. Marrakech es una ciudad afamada por sus mercaos y fiestas. Su corazón está en la Djema el-Fna, una enorme plaza cuadrada en la ciudad vieja.
ETAPA 5: Marrakech – Ait Benhadu (205 km.)
Para llegar a Ouarzazate hay que ir por el puerto de Tizi-n-Tichka, carretera de unos 200 kilómetros que atraviesa el Alto Atlas y cuyo punto más alto se encuentra a unos 2300 metros de altitud.
Ait-Benhadu es uno de los ksur mejor conservados de Marruecos. El pueblo es un laberinto de callejuelas y pasajes cubiertos en el que sólo viven diez familias. Declarada en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en sus calles se han rodado películas mundialmente famosas como Sodoma y Gomorra, La joya del Nilo, Lawrence de Arabia, Gladiator y Asterix y Obelix.
ETAPA 6: Ait Benhadu – Valle del Dades (200 km.)
Ouarzazate se caracteriza por ser el pequeño Hollywood bereber.
ETAPA 7: Garganta del Dades – Garganta del Todra (190 km.)
Las Gargantas de de Todra y Dades son las ‘estrellas’ de las gargantas que dan paso al desierto. Son realmente impresionantes, de ahí que sean las más turísticas.
ETAPA 8: Tinerhir – Erfoud – Merzouga (200 km.)
En Tinerhir nos encontraremos los museos donde se explica la relación entre el agua, los sedentarios y los nómadas.
El desierto de Erg Chebi es una aglomeración de dunas de unos 20 kilómetros de largo por unos 6 de ancho. Junto a esa cordillera y encima de la arena nos toparemos con Merzouga, el pueblo más grande.
ETAPA 9: Merzouga – Rich (162 km.)
Lo más interesante de esta ruta son las gargantas del Ziz (Er Rachidia) donde veremos bonitos pueblos fortificados. Rich es una ciudad que no tiene nada de turística por lo que conserva toda su autenticidad.
ETAPA 10: Rich – Fes (245 km.)
Fes es la más antigua de las ciudades imperiales, el corazón simbólico de Marruecos. Hoy sigue siendo una de las más cosmopolitas del Islam.
ETAPA 11: Fes – Chefchaouen (250 km.)
A Chefchaouen se la conoce también como ciudad azul, ya que éste se encuentra por todas partes.
ETAPA 12: Chefchaouen – Ceuta (100 km.)
Tetouan es la ciudad más bonita del norte de Marruecos.



