Es el más veterano de este deporte en Cantabria. Después de más de media vida compitiendo en la ‘primera división’, y a pesar de los sacrificios que entraña esta disciplina, todavía no ha perdido un ápice de la ilusión que le empujó a comprar un trineo y sus primeros perros cuando era un ‘chaval’. Como cabeza visible de su equipo, el musher campurriano es la persona que, además de conducir el vehículo que arrastran los perros, fija los objetivos y plantea las estrategias a seguir en todo momento, tanto a largo plazo como con vistas a la temporada y en cada una de las carreras y entrenamientos que realiza. Sus perros … como de la familia.
Hace más de dos décadas un desconocido Jorge Aurelio Ruiz se introdujo en el circuito de competiciones de mushing. Fue en Benasque (Huesca) donde participó por primera vez; y esa carrera fue su primera victoria en categoría absoluta con cuatro perros. Un aliciente que supuso un cambio radical en su vida, a partir de ese momento se despojó del anonimato y decidió meterse en un ‘mundillo’ en el que, después de 22 años, no ha habido más que un afán constante de superación. El musher campurriano se puede considerar un precursor de este deporte en Cantabria, de hecho durante muchos años fue el único representante de nuestra región en las competiciones. La ‘familia’ ha crecido y, hoy en día, junto a Manuel Pérez, Álvaro López Cobo y Jesús Martínez, forma el máximo exponente de este deporte en la región.
Amante desde siempre de la montaña y los animales no lo tuvo difícil a la hora de decantarse por el mushing, un deporte que combina esos elementos a la perfección, y con los ‘finiquitos’ que le reportaba su trabajo en la Estación de Esquí de Alto Campoo compró sus primeros perros. Comenzó cruzando un macho con dos hembras, con la ilusión de poder ampliar el número de los tiros, y terminó deslizándose en su trineo con la ayuda de 12, 14 y hasta 16 perros. “Es de alguna manera como trasladarte a otra época, te evades mucho del mundo en que vives, del sistema que te ha tocado vivir; el hecho de estar en muchos lugares en contacto directo con la naturaleza y en el que todo depende de ti y de los perros. Son sensaciones muy fuertes que llenan mucho, por eso hacemos esto, de otra manera acabaríamos abandonando porque es un calvario, requiere mucha dedicación e inversión”, comenta Jorge Aurelio Ruiz. Todo esto teniendo en cuenta que el resto del tiempo lo dedica al trabajo y a la familia, “es un deporte que te exige mucha dedicación y este tiempo que necesitas lo sacas una vez que terminas de trabajar, en vacaciones…”.
Mantenimiento
En un deporte como este no son pocos los mushers que planifican las temporadas no tanto por el calendario como por los medios económicos con que los cuentan, propios y de patrocinadores. Luego están los otros, los que tienen la opción de estar compitiendo de noviembre a marzo sin pasar por casa. “La mayoría de nosotros nos movemos por los campeonatos de centro-Europa y España porque son los sitios más asequibles a nivel económico para participar en pruebas. Salir de este circuito supone un gasto que no todos nos podemos permitir. Si no fuera por el dinero podríamos salir de casa a finales de noviembre para participar cada semana en una carrera y no volver hasta final de la temporada, pero no puede ser”, aclara el musher cántabro. Con la experiencia propia del que ha recorrido muchos kilómetros subido a un trineo, Ruiz le da la importancia justa a la cuestión económica, “no es que sea una gran cantidad de dinero, pero hay que tenerlo”. Ahora bien, si se hace... que sea en condiciones: “Después de 22 años en esto, de muchas vivencias y experiencias que al final te hacen tener sabiduría en este mundillo, hay que apostar por las cosas grandes porque si no es preferible quedarse con 10 perros y practicarlo como un aficionado más, para matar el gusanillo, y sin esa disciplina que requiere mantenerte en este deporte”.
La dificultad y la dureza de las carreras de mushing radican en la orografía y, sobre todo, en la climatología, si ésta es adversa endurece mucho más las pruebas. “Lo sufrimos casi tanto como los perros porque sales a darlo todo y a hacerlo lo mejor posible dentro de tus posibilidades, siempre manteniendo los pies en la tierra y siendo realista, porque es bastante sufrido”, advierte Jorge Aurelio Ruiz. A nivel físico también son muy duras porque son etapas largas en las que se hacen bastantes kilómetros a diario, y no sólo eso, ya que en toda competición hay un antes y un después. Durante la mayoría de los días en los que se desarrolla la carrera los participantes amanecen cinco horas antes del pistoletazo de salida para preparar a los perros, darles de comer y aclimatarlos para la prueba, y cuando termina la jornada más de lo mismo. Para el musher cántabro “no se trata sólo de correr sino de dar las pautas de comida al perro para que esté en perfectas condiciones de cara a afrontar la carrera, entrenarles un poco, hidratarles, dejarles descansar en los cajones, viajar, sacar y meter a los perros de las jaulas, etcétera”. La velocidad que los deportistas punteros pueden alcanzar ronda los 35 kilómetros por hora de manera constante en etapas de unos 30 kilómetros de media, aunque en carreras como Pirena, con una duración de 15 días, ya es todo un logro mantener una velocidad constante de unos 25 kilómetros por hora.
Para lograr estar a punto Ruiz, junto con sus perros, comienza a hacer los primeros kilómetros en septiembre, cuando ya empiezan a bajar algo las temperaturas, y a medida que se acerca el inicio de la temporada va aumentando paulatinamente la distancia a recorrer por tierras campurrianas, para que una vez que lleguen las primeras nieves, cada vez más tarde, estar preparado. En definitiva, los mushers tienen que estar físicamente muy bien, cumplir una disciplina férrea y estar psicológicamente en condiciones, “porque está comprobado que a nada que bajes un poco la guardia aparece el fallo”. Jorge Aurelio Ruiz ha concurrido a las pruebas en los últimos 15 años con doce perros porque, como él mismo explica, “me gusta siempre trabajar con equipos grandes porque la sensación es más bonita”.




