“Ahí está, ahí está…”. Es el grito de ‘guerra’ que todos los aficionados a la pesca del bonito están esperando a pronunciar por estas fechas cuando el hilo de sus carretes pasa de la más absoluta tranquilidad a la locura en cuestión de segundos: “por fin ha picado uno”. Y es que es a mediados de junio cuando patrón y demás tripulantes echan sus barcos a la mar un día sí y otro también para practicar uno de sus ‘platos’ preferidos. Una temporada, la del bonito –y del norte, claro-, que dura todo lo que dura el verano: hasta septiembre. Buena pesca.