La curiosidad, o quién sabe si el afán por mimetizarse con las criaturas que viven en el mar, llevó a Ángel Cruz a dejar la caña y probar la pesca submarina. Sumaba entonces 19 años y, hoy, a sus escasos 30, es uno de los valores emergentes de este deporte. Su última proeza ha sido sumergirse a unos 40 metros de profundidad en aguas de Cantabria, algo que entraña no poca peligrosidad debido a la naturaleza ‘inquieta’ del mar Cantábrico. En una década de zambullidas y éxitos en los campeonatos, logró colocarse en la élite de los submarinistas y hoy es una de las grandes promesas, con una vida deportiva en la que todavía quedan muchas páginas en blanco por escribir.
A Ángel Cruz el salto a las profundidades llegó cuando decidió ‘colgar’ la bicicleta y coger unas aletas: “Empecé haciendo ciclismo y lo alternaba yendo a pescar con mi padre. Hace 10 años cogí las aletas y, dos años después, empecé ya a competir”. Poco después de su primera zambullida se compró una embarcación, un paso fundamental para ampliar horizontes, descubrir nuevas zonas y facilitar el acceso a otros lugares. Además, asegura que introducirse en la vorágine de los campeonatos es, en este caso, el empuje necesario “para ir progresando como deportista, porque en cada cita aprendes algo nuevo”.Es un deportista que tiene muy clara la diferencia entre la competición y el “día a día”: “En competición vas a coger el mayor número de piezas, independientemente de la calidad porque vas a ganar, mientras que en el día a día pescas los cinco kilos que permiten, pero también vas a pescar piezas más excepcionales, de mayor calidad y de mejor sabor”.
Este amante del ‘oro líquido’ considera que para triunfar en pesca submarina se requieren grandes dosis de “inteligencia y experiencia”. Las condiciones físicas son también importantes, aunque “si uno no puede bajar hasta según que metros, puede hacerlo igual de bien pero más cerca de la superficie”. Y es que hay zonas en las que se puede pescar a una profundidad considerable, y otras en rompiente, pero siempre hay una alternativa. De ahí que, según en qué competiciones, la importancia del físico sea mayor o menor.
En cualquier caso, las excelentes condiciones físicas de Ángel Cruz están fuera de toda duda. Tras iniciarse en la pesca en apnea, se unió al club CASCA de Castro Urdiales. Más tarde entró en el equipo Cressi. Y hasta hoy: ha ganado el prestigioso campeonato Ciudad de la Coruña, el de Ferrol, fue tres veces campeón de Cantabria (2002, 2004 y 2006) y otros tantos subcampeón (2003, 2005, 2007), además de ser campeón de Cantabria por clubes, junto a su compañero Israel Calvo (2005, 2006 y 2007).
En los últimos cuatro campeonatos de España ha conseguido quedar entre los 10 primeros, una hazaña sólo lograda por tres pescadores en todo el país. También quedó octavo en La Coruña, décimo en Valencia, octavo en Girona y cuarto en Euskadi. Además, con la selección española ganamos el campeonato por naciones celebrado en Noruega en 2005 y 2006, y en Bulgaria, en 2008, este último puntuable para el Comité Mundial de Actividades Subacuáticas.
Su gesta
En el último campeonato de España, Ángel Cruz bajó a 40 metros en el Cantábrico, una peligrosa modalidad de pesca que le llevó a preparar ocho inmersiones para subir una pieza grande en cada una de ellas, un sistema “que te da prácticamente la victoria”. Narra Cruz que en aquella ocasión tenía amarrado el péndulo a una boya y rebajó su esfuerzo al soltarlo: “apenas gastas oxígeno, haces la pesca y, como el taje lo llevas sin plomos, aunque los primeros 15 metros cuesta algo, a partir de los 20 subes muy rápido, el traje ayuda”. Sin péndulo, a esa profundidad, no se puede pescar, y el límite bajando con plomos es de 32 a 34 metros, por lo que se logra más seguridad y capacidad para permanecer en el fondo.
Dice que este campeonato lo podría haber ganado si no llega a ser por dos normas “que se sacó la organización de la manga”. Recuerda que la organización “estuvo encima mío constantemente, me fastidiaron. Cuando ya estaba seguro de lograr el campeonato no me dejaron trabajar bien, lo hicieron para molestar y perjudicarme”.
Para pescar en la rompiente, si bajas 15 ó 20 metros no pasa nada por llevar la boya, que es obligatoria en los campeonatos, pero el submarinista no se puede separar de ésta más de 25 metros. Entonces, cuando rompen las olas “se llevan la boya, te levantan y puede ser peligroso, además de perder la presa. Supongo que todos llevaban boya, pero no creo que los jueces estuvieran seis horas encima de nadie diciendo que se atasen la boya cuando estaba en peligro mi integridad física”. Así las cosas, Cruz se quejó a la organización y solicitó un comisario nacional el segundo día, y en esa jornada pudo sumergirse y pescar a gusto.
Metas
La mayoría de los primeros espadas en pesca submarina rondan los 40 años. Si Ángel Cruz sigue con su actual trayectoria puede conseguir muchos más triunfos y lograr su principal objetivo: el Campeonato del Mundo, que cada dos años reúne a los mejores del planeta en esta disciplina, de entre los tres seleccionados –más tres reservas- de cada país. Surge, sin embargo, un problema, y es que “a la federación siempre le ha interesado ganar el Campeonato del Mundo sin prestar atención a la gente joven. Pueden enviarles perfectamente e esta prueba para ir formando una buena cantera”. Y con esta filosofía, se perdió el último campeonato del mundo, al que cree que podría haber ido “por resultados, pero entran muchas otras cosas en juego”, dice.
Para conseguir este reto se necesita “mucha experiencia, lo que se consigue a base de trabajar duro”. Explica que nunca ha entrenado haciendo apnea para mejorar su capacidad pulmonar, para él la constancia en los entrenamientos es la mejor forma para acostumbrar el cuerpo y mejorar la capacidad física.
Después de entrenar cuatro años en Cantabria, Cruz se fue a vivir al Estrecho durante tres años, un lugar donde consiguió mejorar su nivel y llegó a sumergirse a más de 30 metros para pescar. También vivió alguna temporada en Canarias para seguir con sus entrenamientos, siempre patrocinados por Casisut.
Las mejores zonas de Cantabria
Depende mucho del tipo de mar que haya, de las condiciones en las que esté la mar, porque Cantabria es una zona bastante sucia, no tenemos tantos kilómetros de costa. De San Vicente a Castro hay un montón de rías que sueltan mucho sedimento, algunas fábricas manchan demasiado, además es una zona muy arenosa. Esto se posa en las rocas y cuando vienen las mareas se levanta todo el polvo. La más limpia de toda Cantabria es Castro Urdiales, de la ría de Oriñón al límite con Euskadi, porque son todo piedras –lastronas-, y cuando la ola sube o baja no te va removiendo la arena. Voy mucho a pescar cuando está el mar de fondo con un límite de unos tres metros. Otra zona limpia es la que va desde San Vicente hacia Asturias, pero aquí la mar es de perfil bajo, con lo que si está la mar de fondo de 2 ó 3 metros allí no puedo pescar porque revuelve mucho. Si está la mar fuerte buscas zonas donde esté el agua limpia para que no te ensucie, y si está la mar muy bien hay que buscar las zonas más turbias porque si no el pez te ve y no lo pescas, es decir, buscar zonas que no estén ni demasiado sucias ni demasiado limpias. También la zona influye mucho a la hora de pescar según que especies: para las lubinas es muy buena la zona que va de Suances a Santoña: entre Liencres y Puerto Calderón; entre Galizano y Ajo, sobre todo aquí tiene que estar la mar excepcionalmente buena para ir porque hay un fondo de unos 3 ó 4 metros y si viene una ola te rompe desde atrás y no puedes pescar; y entre Sanoña y Oriñón.
Los jargos se pueden encontrar en el resto de las zonas, son peces de pared, sobre todo en los acantilados donde crece el percebe y el mejillón, su alimento preferido. Esta es la especie, junto con la lubina, a la que más van los pescadores. También los bedaos, muy parecido al jargo pero con unas líneas marrones, y las doradas, aunque éstas escasean mucho al estar muy cerca de las bahías, de las rías o en bajos
muy profundos. Para mi el pescado más difícil de coger en Cantabria es la dorada, al contrario que en otras partes, aquí son bastante torpes. Cada pescado, en cada mar, actúa de una manera diferente. En los campeonatos vamos mucho a pintos y a durdos, que no tienen mucha calidad pero abundan. En cualquier caso, lo normal es dedicar mucho tiempo para descubrir las mejores zonas de pesca.
Capturas
He cogido una dorada de 6,5 kilos, cuando su peso máximo sobrepasa por poco los 7 kilos. La lubina puede llegar a pesar 13 ó 14 kilos, las cuatro más grandes que he pescado rondaban los 9 kilos, y hace un mes he cogido la más grande que he visto en 10 años que llevo pescando. El jargo suele pesar entre 2 y 3 kilos, yo conseguí una pieza de 2,8 kilos. El bedao está entre los 5 y los 5,50 kilos, y batí el récord haciéndome con una pieza de 6,5 kilos. El pinto como máximo llega a los 3 kilos y también lo he cogido. El congrio, a los 40 kilos. Y el abadejo, a los 5 ó 6 pero en profundidades de hasta 80 ó 100 metros. En los campeonatos cuenta el número de peces y el peso, pero últimamente también se están valorando las especies, va a haber más puntos, hasta un máximo de 15.000, en función de la pieza que se cace (las competiciones suelen durar entre 4 y 6 horas, y las importantes suelen ser de dos días).
Conocer el mar
Yo he tenido problemas algunas veces, como por ejemplo en Bermeo, que me cogió un tifón, y hasta un temporal en el Estrecho, que es el peor día que he pasado porque es la zona más dura y peligrosa que hay, además no suele estar el agua limpia y el viento de levante cuando tira muy fuerte lo limpia. Salgo mucho a la mar, también con mal tiempo, pero no arriesgo, es una cuestión de entrenamiento y de experiencia, de conocimiento.
Entrenamiento
Mi entrenamiento consiste en salir todo lo posible. Soy mariscador y cuando no puedo ir a trabajar por las condiciones de la mar, voy a entrenar. Es importante no superar nunca tus límites, pero también no quedarse corto para ir progresando poco a poco.
Normativa
Llevar un compañero es fundamental. La boya se lleva dependiendo de si es temporada de movimiento –verano- o no; en los campeonatos, aunque me molesta, es obligatorio. Cuando voy con la embarcación no la veo tan importante, pero cuando vas por ‘tierra’ hay que llevarla siempre, bien porque pescas mucho, para llevar un fusil de repuesto o para que te vean los barcos, siempre viene muy bien. El puñal sí lo llevo, sobre todo si salgo a zonas que no conozco por si hay problemas con redes. En cuanto a las distancias que hay guardar con los barcos, playas, etc, creo que deberían ser más grandes.
Afición en Cantabria
Aquí hay mucha afición, pero clubes no hay tantos, y algunos de los que hay no tienen reuniones ni nada parecido. Yo estoy en CASCA (Club de Actividades Subacuáticas de Castro), y, junto con el de Cabo Mayor, es la más destacada en pesca submarina. Algo que me gustaría remarcar es que la cantidad de gente que practica este deporte no se corresponde con la que acude a los campeonatos, está por debajo y no sé muy bien a qué se debe. En Asturias o País Vasco tienen que hacer una preselección por la gran cantidad de deportistas que participan, y en Cantabria, sin embargo, acudimos a los campeonatos unos 10 ó 12. Me gustaría que la gente se animase más a hacerlo.
Requisitos
Es obligatorio tener la licencia de pesca deportiva y la federativa. El material esencial para practicar pesca submarina es: gafas, tubo, traje, guantes, escarpines, aletas, cintos de plomos, fusil y cuchillo.
Recomendaciones
Para pescar aquí yo recomendaría un ‘chicle’ (traje entero de goma –por dentro y por fuera- que es más caliente y cómodo); para el invierno, chaqueta del 7 y pantalón del 5; y para el verano, vale con una chaqueta del 5 y un pantalón del 3. Las gafas, si bajas muy profundo, deben tener muy poca capacidad de aire dentro y, si no, con mucho campo de visión; en cuanto al fusil, yo pesco todo el año con un -82 de medida. En verano, si voy a sitios profundos, el carrete es esencial no sólo para pescar piezas grandes sino también por seguridad.




