Ha pasado un siglo desde que unos mineros descubrieran, perforando la galería ‘La Isidra’ con entrada por ‘El Collao’ de Celis, la famosa cueva de El Soplao. La cavidad, que cuenta actualmente con 14 kilómetros tipografiados, tiene unas dimensiones grandiosas y guarda en sus entrañas monumentales formaciones de estalactitas y estalagmitas. Conscientes de las posibilidades que ofrecía la cueva, en el año 2003 la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte encarga el proyecto de rehabilitación y adaptación a visitas turísticas, algo que vería la luz el 1 de julio de 2005. Desde entonces, sus instalaciones se han ido reforzando hasta convertirla en lo que es hoy: un gran parque Geominero y de la naturaleza de primer orden.
La referencia de El Soplao, que a los amantes de la montaña y de recorrer Cantabria ‘pueblo a pueblo’ les llegaba en la ya lejana década de los sesenta del pasado siglo, estaba vinculada al municipio de Valdáliga, pueblo de Labarces, y a la intensa actividad minera que entonces se registraba en la vieja concesión de ‘La Florida’. La vertiente de Rionansa había pasado a la historia de las viejas minas, quedando como vestigios las torcas y galerías de ‘La Maestra’ y ‘La Clara’, la escombrera de ‘La Isidra’ y la también escombrera y antiguo castillete de ‘Lacuerre’, en los limites con Herrerías.
En 1978 concluyen ciento veinte años de industria extractiva de blenda y galena que forjaron el actual paisaje de la Sierra de Arnero y que generaron cultura y tradiciones mineras en todos los pueblos de Valdáliga y de la Comarca del Nansa y miles de puestos de trabajo. En Bustriguado, en Labarces, en Rabago, en Bielba, en Las Cuevas, en Celis, en Camijanes y Cabanzón y en muchos otros pueblos del piedemonte de ‘La Florida’, difícil es no encontrar vecinos cuyos padres o abuelos no dejaran años de su vida laboral en las galerías mineras hoy solitarias pero en las que aún parecen apreciarse sus pisadas, sus palabras, sus ilusiones y su sacrificio.
‘El Soplao’, término minero alusivo al aire que se percibe al calar una galería desde otra con menos oxigeno, la CUEVA DE EL SOPLAO, fue descubierta por los mineros que hacia 1909 perforaron la galería denominada ‘LA ISIDRA’, con entrada por ‘El Collao’ de Celis, flanqueado por los Altos de El Taladro y del Pico Hugón y que tiene las vistas más maravillosas que podamos imaginar. En abanico de Oeste a Sur podemos ver la costa asturiana, la Sierra del Cuera, Peñamellera, el Naranjo de Bulnes y el macizo central de los Picos de Europa. A nuestro frente los collados de Hozalba y, justo detrás, Peñasagra. Al Sureste la Cordillera del Cordel y el Tres Mares.
La mina transformó una pequeña parte, aproximadamente dos kilómetros de los más de 15 por los que se extiende el complejo geológico de El Soplao, en las que hoy conocemos como galerías ‘Gorda’ y ‘de los Fantasmas’, bautizadas así por los espeleólogos. Una parte importante fue convertida en escombrera para el sobrante de la mina, para la ganga, construyendo al tiempo un largo talud por el que discurría un tren que transportaba mineral hacia el exterior y hacia la galería de ‘Lacuerre’. Desde luego que para esto tuvieron que destruir suelos, coladas y preciosas formaciones. Lo requería la industria extractiva, la mina, su trabajo.
Recuperación ambiental
A principios de los noventa del pasado siglo, El Soplao, profusa y meritoriamente investigado por miembros del Espeleo Club de Cantabria, comienza a demandar protección. No solo son el Espeleo Club y la Federación Española de Espeleología, sino principalmente las entidades locales propietarias, Valdaliga especialmente, muy concienciadas por el expolio continuado que se producía en este paraíso del patrimonio geológico de Cantabria, e incentivadas por la seguridad de los beneficios que su adaptación a visitas turísticas podía deparar a toda la Comarca y a Cantabria en general.
Peticiones y propuestas caerían en saco roto, serían desoídas, marginadas, hasta que en el año 2003 el actual Consejero Francisco Javier Lopez Marcano, conocedor y seguro de las posibilidades de El Soplao, encargará el proyecto de rehabilitación ambiental y adaptación a visitas turísticas. Fermin Unzué, hasta aquel momento y en varias legislaturas Director General de Turismo, sería fichado como coordinador del proyecto. Previo concurso público, la empresa cántabra Quid Proyectos y Tasaciones dirigida por el Arquitecto Jose Ramón Saiz Fouz, será la encargada de dicho proyecto y de la dirección de obras posterior, mano a mano con el Arquitecto Jefe de la Consejería de Cultura Jose Maria Páez Mañá.
Cuatrocientos trabajadores en quince meses de trabajo a tres turnos hicieron posible la feliz realidad del 1 de julio de 2005. Atrás quedaban días y días de trabajo, de recuperación de formaciones rotas, de borrado de pinturas guarras en los espeleotemas y de instalar los más exigentes sistemas de protección ambiental.
Impulsado por una certera campaña divulgadora y de promoción desde la Consejería y la Sociedad Regional de Turismo de Cantabria, el éxito fue arrollador: casi trescientas mil visitas, las que permitían como tope los sistemas de control ambiental, posiblemente las más exigentes implantados hasta aquella fecha, con seguimiento continuado por un prestigioso catedrático de hidrogeología.
Segunda fase
El 3 de marzo de 2007, Miguel Angel Revilla, Presidente de Cantabria, y el Consejero Francisco Javier Lopez Marcano inauguraron las nuevas instalaciones: un Centro de Recepción de Visitantes en dos plantas y unos dos mil setecientos metros cuadrados. También, y de arquitectura análoga, el Centro de Turismo Aventura y una estación de tren minero con arquitectura tipo belle epoque. Un grupo escultórico de prestigiosas firmas flanquea el edificio principal que tiene el añadido de un amplísimo estacionamiento con capacidad para cuatrocientos vehículos y unos cuidados servicios de hostelería y tiendas.
Atrapados en el ámbar
Compatible con la recuperación ambiental y conservación de una cavidad de valor único, que estaba en trance de destrucción total a manos de incontrolados, la Consejería impulsó desde un primer momento que El Soplao se convirtiera en pilar, en referencia, del estudio e investigación de la geología y el mundo del karst. En 2006 fue constituido un Comité Científico integrado por investigadores de prestigio internacional. Al tiempo se organizaron jornadas y conferencias con diferentes Universidades e incluso con el Centro Superior de Investigaciones Científicas. Colofón de todo ello, y pasaremos a un nuevo capitulo, fue la firma de convenio con el Instituto Geológico y Minero de España, el 17 de diciembre de 2007, financiados a partes iguales por el Ministerio de Ciencia e Innovación, El Soplao, S.L. y la empresa concesionaria Siec, S.A.
De los siete equipos de trabajo y estudios que abarca el convenio con el IGME, el fruto inmediato, a finales de enero de 2008, lo deparó el estudio geológico y minero del entorno de la cueva que, en las proximidades del pueblo de Rábago, localizó un riquísimo yacimiento de ámbar que tiene como particularidades una abundancia tremenda de esta resina fosilizada, el tratarse una vez estudiada, de ámbar del Cretácico Inferior, 110 millones de años, y el tener una saturación de inclusiones de insectos, artrópodos, pólenes y vegetales. Locura para los gemólogos la luminiscencia y el color azul púrpura, sin parangón hasta ahora a nivel mundial. Aunque la zona ya se hallaba dentro de procedimiento incoado como Bien de Interés Cultural de Cantabria, se ha aprobado una segunda protección legal como yacimiento paleontológico.
FITUR 2009, stand del Gobierno de Cantabria, el pasado mes de enero, expuso en varias vitrinas de seguridad las primeras muestras del ámbar de Rábago/El Soplao, junto a diversas ampliaciones de inclusiones, algunas en fase de declaración universal como los holotipos, es decir insectos, artrópodos o vegetales, desconocidos hasta el presente, vestigio de un tiempo geológico de una Cantabria llana, de bosques subtropicales por los que campaban a sus anchas diversas especies de dinosaurios. En el verano de 2009, se inaugurará en Santander una magna exposición, que en su momento, quedará depositada en el Museo Mundial del Ámbar del Cretácico Inferior de próxima construcción en Labarces-Caviña, antigua mina de Plaza del Monte.
El yacimiento de Rábago será musealizado y ordenado para visitas, compatible con la labor investigadora que se prolongará por generaciones.
Proyección de futuro
En estos momentos se tramita el proyecto de un nuevo enlace por carretera con Roiz, que ahorrará veinticinco kilómetros a las visitas procedentes de Santander, Torrelavega, Valladolid, Madrid, País Vasco….. Se elabora el proyecto de museos de Plaza del Monte y la ordenación de toda esta zona con recuperación de arqueología minera allí existente, y la reapertura de galería minera que albergará el museo de la minería de La Florida. Lo anterior en la vertiente Valdáliga , dando espectaculares vistas al Cantábrico, una visual única desde Suances y Tagle, hasta los acantilados de Pechón, pasando por Ubiarco, Cobreces, Puerto Calderón, Comillas, Oyambre y San Vicente de la Barquera.
A los desconocedores de la comarca, a los que han limitado su visita a El Soplao, a la ‘capilla sextina’ de las excéntricas, El Soplao es mucho mas. Un territorio extenso que abarca tres municipios de la Cantabria más genuina y con naturaleza mejor conservada, Rionansa, Herrerías y Valdaliga, decenas de pueblecitos de magnifica arquitectura rural, kilómetros y kilómetros de pistas forestales, de zonas karsticas, de preciosos bosques, de praderías y seles , de viejas ferrerías o de los saltos del Nansa. La tramitación por la Consejería de Cultura como Bien de Interés Cultural limita iniciativas o construcciones lesivas al entorno. En los pueblos, en cualquiera, estupendos restaurantes especializados en cocina cantabra. En verano de 2009, tendremos el añadido de la recuperación de la ermita en honor a Santa Bárbara y una oficina regional de información turística, recuperación de caminos, señalización… El Territorio El Soplao va tomando cuerpo, se va consolidando hacia la meta final de un gran parque geominero y de la naturaleza.
Apertura del Complejo Turístico
Con mas 6.500 cavidades censadas, Cantabria, región kárstica por excelencia, es a nivel mundial paraíso natural espeleológico. Cueto Coventosa, Cueva Fresca, El Mortero de Astrana, La Cayuela o el Sistema de los Cuatro Valles son nombres míticos que identifican cavidades que todo espeleólogo que se precie sueña con visitar y explorar. Ni que decir tiene que el desideratum cántabro de cavidades y abrigos naturales propició en la prehistoria, especialmente en la época de las glaciaciones, el que Cantabria se convirtiese en refugio de pueblos primitivos que, caso de Altamira, Puente Viesgo, Camargo, Ramales, San Felices de Buelna, Rionansa y un largo etcétera que se aproxima a sesenta (muchas visitables), han dejado una hermosa impronta pictórica cavernaria.
SITUACIÓN GEOGRÁFICA
Aunque no entrásemos en la cueva, la ubicación de El Soplao bien merece una detenida visita. A tan sólo 15 kilómetros de San Vicente de la Barquera, 40 desde Torrelavega y Santillana del Mar, 30 desde Comillas, 65 desde Santander, con accesos por la autovía del Cantábrico, dirección Oviedo, salida 269, Pesués, Los Tánagos-Puentenansa, El Soplao se ubica en la Sierra de Arnero, pie de monte de la Sierra de El Escudo de Cabuérniga.
Rememorando a Espronceda en La Canción del Pirata, El Soplao tiene a un lado vistas al Pico Tres Mares y a la Estación Invernal del Alto Campoo; al otro, la Cordillera del Cuera, Panes y el mar Cantábrico; a su frente el Macizo Central de los Picos de Europa con la silueta de El Naranjo de Bulnes; por último, a su espalda, la ría y pueblo de San Vicente de la Barquera, Comillas y el parque Natural de Oyambre. A estas vistas inigualables se une el tratarse de más de 2.000 hectáreas de monte, con bosques y aprovechamiento de pastos comunales. Vacas tudancas, caballos y ocasionalmente corzos y ciervos, son algunas de las especies que se cruzarán en nuestro camino.
MINA Y CUEVA
Aproximándonos al Soplao somos testigos de un castillete minero de madera (se remonta a principios del siglo XX) y numerosas bocaminas, y es estamos en las antiguas minas de La Florida, cerradas en 1978, que desde 1850 dieron trabajo a centenares de mineros en busca de blenda (cinc) y galena (plomo), minerales en los que Cantabria fue referencia minera a nivel mundial.
Hacia 1910 las labores mineras y sucesivas galerías como la Clara, La Maestra, Lacuerre, descubrieron, con la galería denominada La Isidra, una cavidad de mas de 14 kilómetros topografiados actualmente, bautizada como “El Soplao” por los miembros del Speleo Club Cántabro que la exploraron, con galerías de unas dimensiones grandiosas que, en unos 3 kilómetros, atravesaron con trenes mineros y sobre todo con unas formaciones de estalactitas y estalagmitas monumentales hasta el punto de tener zonas como El Bosque, así llamado por el entresijo de caminos, itinerarios en los que transites por donde transites lo harás entre formaciones que a modo de poblado bosque unen techo y suelo.
Pero si algo caracteriza y da personalidad propia a El Soplao son los centenares, y hasta kilómetros, de cavidad en los que las antigravitacionales o excéntricas de aragonito y calcita tienen su reino. En ocasiones, fondos marinos, en otras praderías, raíces de árboles, mares coralinos, capiteles, retorcidas agujas, son algunos términos para calificar lo que científicamente tiene difícil explicación y ello en colores blancos, negros, ferrosos…
Proyecto del Gobierno
de Cantabria
El proyecto ejecutado por el Gobierno de Cantabria se ha concretado en la ejecución de un complejo turístico inaugurado el 1 de julio de 2005, consistente en:
Centro de recepción de visitantes.
Estación y ferrocarril minero por la galería reabierta y ampliada de La Isidra.
Caminos y pasarelas peatonales por las galerías de Los Fantasmas y La Gorda.
Recreación minera.
Luz y sonido.
El recorrido, de una hora aproximadamente, es prácticamente horizontal, y accesible para discapacitados en su mayor parte ya que en su casi totalidad se han evitado las escaleras.
Se han cuidado al máximo los controles medioambientales, con luz fría y medición de temperatura, CO2, radón, etc. Un escenario natural en la grandiosidad de la Galería La Gorda, de 400 metros y hasta 30 de altura, con un lago en su base, permitirá espectáculos y audiciones musicales, acordes con el paraíso, la cavidad única, irrepetible, en la que nos encontramos.
Continuidad
Desde el verano de 2005 el acceso para turismos y autobuses está siendo por el pueblo de Rábago, en la carretera Pesués-Puentenansa. En la autovía del Cantábrico A-8, dirección Oviedo, tomamos la salida núm. 269, Pesués – Los Tánagos, convenientemente señalizada.
Señalar por último la continuidad del proyecto en años sucesivos, que se prolongará en recuperaciones de arqueología industrial minera, museo mineralógico y de la minería, así como accesos por los pueblos de Celis, (es el más próximo a la cueva) en el Ayuntamiento de Rionansa, y Labarces, en el de Valdáliga.
Desde el 1 de octubre de 2005, junto con la visita turística ordinaria, los más intrépidos pueden concertar visita de turismo-aventura, con equipos facilitados por la organización y acompañados de expertos monitores, podrán conocer otras cinco galerías más del sistema: Campamento, Bosque, Coliflor, La Cascada y La Sirena. Todo esto permitirá que casi todos puedan sentirse espeleólogos aventureros en búsqueda de paraísos desconocidos.
Queremos agradecer la inestimable colaboración del Director Gerente del El Soplao, S.L. Fermín Unzué Pérez.
Puede obtener más información en:
www.elsoplao.es




